Mostrando las entradas con la etiqueta Kitsch. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Kitsch. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de agosto de 2017

¿El arte o la arquitectura? ¿Debemos escoger? (R. Pezzia)

Ensayo finalista del Primer Concurso Nacional de Crítica Arquitectónica

Escribe Romina Pezzia



Caminando por la Av. Jorge Vanderghen en dirección a la Av. Santa Cruz en el distrito de Miraflores, me di con la extraña sorpresa de encontrar un edificio fuera de lo común, muy diferente a los que podemos encontrar por esa zona residencial de densidad media. Sin embargo, debido a su ubicación en plena Av. Santa Cruz de carácter comercial, podía justificar y hasta entender su existencia. Una de las características que más me llamó la atención, y que definitivamente no pasa desapercibida es la composición lograda gracias a los coloridos paneles de policarbonato y marco de aluminio colocados en todos y cada uno los balcones corridos de dichas viviendas que conforman la edificación. Estos paneles, son la pieza clave de la fachada y debido a la elección de los colores primarios se logra en ella la semejanza a una composición abstracta de uno de los artistas representantes de la vanguardia de los años 20 “De Stijl”, Piet Mondrian. A partir de reconocer esa relación surgieron en mí una serie de interrogantes: ¿Por qué el arquitecto decidió evocar el estilo de este movimiento del arte moderno en este edificio? ¿Es válido que la arquitectura se apropie de referentes artísticos? ¿Necesita de ellos para que pueda transmitir alguna sensación? Cabe cuestionar también, si este acto le suma o le resta valor a la obra arquitectónica. Por otro lado, refriéndonos al aspecto funcional, si el propósito de los paneles era proteger a las viviendas de la incidencia de la luz solar al atardecer, ¿por qué se eligió un material traslucido para ello y por qué con esos colores específicamente?

Antes de resolver algunas de estas interrogantes, debo en primer lugar mencionar lo que este descubrimiento provocó en mí y de seguro en muchos más curiosos espectadores y vecinos. Cuando lo vi, no podía descifrar si se trataba de un edificio de viviendas o de oficinas, esa incertidumbre se reflejaba también en mi posición respecto a la estética, de lo que si estoy segura es que llevaba el ceño fruncido en la frente y mi cabeza se movía de derecha a izquierda con movimientos repetidos y muy veloces, me negaba rotundamente a su existencia, simplemente porque no lo quería entender. De mi boca comentarios en tono indignado brotaban sin parar: ¿a quién se le ocurre hacer algo así? ¡Qué falta de imaginación! ¡Qué literal su reinterpretación! ¡Qué incómodo debe ser la luz que reflejan esos paneles!, y así muchos más comentarios… ¡Qué huachafo!, llegué por concluir y así fue como declaré mi disgusto oficial ante este edificio.

Pero no fue hasta hace poco que ese disgusto se transformó y pasó a convertirse en cariño. Eso ocurrió en el momento en que leía la siguiente afirmación de la cual ya había escuchado, pero hasta entonces no la había podido relacionar con la arquitectura:

“El arte no es para los museos sino para el pueblo”, sostenía Josep Luis Sert, arquitecto español y amigo cercano de grandes artistas modernos como Pablo Picasso, Joan Miró y Alexander Calder, sólo por mencionar a algunos cuantos con los que trabajó directamente.

Fue en ese instante donde el edificio de la av. Santa Cruz apareció en mi mente junto con una revelación, comprendí una de las muchas razones de ser de la arquitectura y la importante misión y oportunidad que tenemos hoy en día los arquitectos peruanos. Entendí que más valor tiene este gesto en la arquitectura, esta evocación de una obra maestra de arte, a que la misma obra esté en un museo de la ciudad. Primero, porque para ver la obra necesitas decidir ir a verla y dedicar un tiempo de tu vida para ello, en cambio cuando te topas con un edificio es porque está en tu camino y tienes que verlo si o si, no hay otra opción y no involucra una decisión para el común de los mortales, exceptuando a los arquitectos o aficionados a esta. Cabe resaltar que evidentemente, no podríamos comparar una simple evocación a una obra de arte con la pieza original. Acá no vengo a desacreditar a los artistas ni mucho menos, sin embargo entra en primera instancia, a lo que Sert se refería con la cita antes dicha. Más vale exponer el arte de una forma que llegue a la mayor cantidad de público posible a que se encuentre solitaria en un museo, y creo en mi humilde opinión, que si bien hoy en día el número de visitas a museos en nuestro medio se ha elevado, estamos aún en el proceso de ganar mayor número de espectadores. La interrogante en este caso sería, ¿cómo hacer para llevar el arte fuera de las cuatros paredes de un museo o una galería? Acá es donde podría la arquitectura y los arquitectos jugar un papel importantísimo en ello. Es por este motivo que decidí comparar el edificio en cuestión con otras edificaciones que se vienen ejecutando en la misma zona y de la misma tipología, edificios multifamiliares.

Luego de una rápido escaneo, pude apreciar que todos o en su gran mayoría presentan fachadas revestidas con materiales “modernos y exclusivos”. Considero que una tarea de las muchas que tenemos como arquitectos, más que diseñar para satisfacer una moda pasajera como la utilización de la fachaleta de ladrillo, las adherencias sin sentido de vigas metálicas y el enchape de porcelanato tipo madera (solo por mencionar una de las combinaciones más famosas en la actualidad para un sector limitado de una zona de la ciudad de Lima), es, así como se hizo en este caso, por qué no, hacer reminiscencias de obras maestras de arte. ¿Por qué no conmemorar y/o tomar prestado obras de otros artistas de vanguardia? Con el fin por supuesto de educar a la población. Recordemos que las vanguardias tenían un mismo propósito como lo mencionó Umberto Eco: ampliar al hombre contemporáneo el campo de lo perceptible y de lo gozable.

En esta afirmación podría surgir otra discrepancia: ¿el común de la gente logra reconocer o sabe de estas vanguardias? ¿A cuántas personas realmente este edificio en cuestión les hace recordar a la obra de Mondrian? Y la más importante y que se mencionó al inicio, ¿acaso la arquitectura debe valerse del arte como única herramienta para generar cultura e identidad? ¿Es eso válido?

Puede ser que todavía no estemos preparados para reinterpretar las obras de vanguardia en nuestra arquitectura o que inclusive no sea necesario y que este ejemplo del edificio “Lofts & Shops”- nombre con que la constructora que lo edificó lo llama- no sea la mejor de las pruebas de ello, pero al menos lo intentó y probó que se puede lograr algo distinto. Por otro lado, lo que si podríamos hacer es tomar elementos de nuestra cultura y del arte peruano, ya sea de la historia o mejor aún del contemporáneo. ¿Acaso así no lo hizo Enrique Seoane Ros? Uniendo las artes y evocando las culturas preincaicas. Muchos podrían estar en contra pensando que eso es también adornar la arquitectura, podrían pensar que es inclusive hasta huachafo, pero ¿no es lo mismo que colocar muchas texturas o materiales distintos como se hace hoy en día? Si nos ponemos a evaluar cual acción tiene más sentido, sin duda es la que evoca al pasado y la cultura, la cual ayuda a reflejarla, a ponerla al descubierto y así reforzar la identidad peruana. Indicios de esto también se pueden encontrar hoy de manera intuitiva en la arquitectura contemporánea (autoconstruida) de la periferia de la ciudad de Lima. Evidentemente ese no es el único ni el correcto camino a seguir, no estoy proponiendo que llenemos nuestros edificios con texturas de cerámicas precolombinas ni mucho menos. Lo que propongo es encontrar y establecer la vanguardia en la que vivimos hoy o en el peor de los casos, a falta de una generarla. Este trabajo podría parecer difícil pero podemos hacerlo en conjunto con otros profesionales que nos guíen y ayuden en el proceso. Unamos las artes, ¿es posible diseñar de la mano de artistas también? ¿Por qué no lo hacemos?, ¿es que tenemos miedo a ser reemplazados, o es que nuestro ego nos dice que no es necesario porque nosotros ya somos artistas? La arquitectura debe empezar a hablar y no precisamente de banalidades ni de gustos momentáneos, ni mucho menos de modas absurdas y sin sentido, sino empezar a hablar de historia, de cultura, de arte como lo que es y lo que realmente debería significar. Debemos poder sentir la arquitectura y todo lo que esta tiene por ofrecer. Debemos hacer crecer el arte y la arquitectura, ¡qué mejor si de la mano!, ambos ámbitos importantísimos pues generan ciudad, cultura e identidad, aspectos en los cuales nos falta mucho por crecer como país y sociedad.

Para concluir, me gustaría retomar algunos aspectos formales de la obra en cuestión, como por ejemplo el gesto que hace de no cerrarse en esquina y que con una curva en el diseño, logra que la perspectiva de la calle se abra y permita su prolongación. También, rescato el gesto amable de regalar el retiro municipal como espacio público a la ciudad, sin embargo, las tiendas-boutique que ahí se encuentran no permiten que el común de los denominadores, se sienta libre de ingresar a ellas y menos hacer uso de esa explanada vacía que ni mobiliario tiene. ¿Por qué por ejemplo no se planteó un
café, un lugar de encuentro? Cabe la duda: ¿en realidad son viviendas para artistas? ¿O es que suena “más de estilo” decir que vives en un loft como los artistas de los años 60 en Nueva York? ¿Eso quiso evocar el edificio? ¿Por eso se escogió una obra tan importante para asociarla al tipo de vivienda loft?

Dejaré abiertas todas estas interrogantes, porque sea cual sea que haya sido el motivo para llegar a la decisión de evocar una obra de arte en la arquitectura, esta queda en segundo plano cuando logras despertar la cultura e historia, en este caso del arte, en las mentes de la población o al menos eso fue lo que logró en mí.

Para terminar cito a Eco nuevamente, el primer paso, al hacer una obra de arte, es plantear una intención formativa. ¿Cuál es nuestra intención al empezar a diseñar arquitectura?

Referencias:

-Juncosa, P. (ed.) (2011). Josep Lluís Sert: Conversaciones y escritos. Lugares de
encuentro para las artes. Barcelona. Editorial Gustavo Gili, S.L.

-Eco, U. (1970) La definición del arte. Barcelona. Ediciones Martinez Roca S.A.

sábado, 11 de octubre de 2008

Kitsch's's

¿Qué es, entonces, el kitsch? ¿Podemos contentarnos con decir, vagamente, que es mal arte - basura artística o literaria, como sugeriría su etimología inmediata? ¿O deberíamos estar a favor de la noción que kitsch es, primordialmente, arte falsa y que, por lo tanto, debe ser juzgada en relación a categorías de falsedad tan intrigantes como imitación, copia o mentira?

Y, si la relación entre kitsch y falsedad es admitida, ¿cómo puede esta relación justificar la visión generalizada que kitsch es sólo un sinónimo de "mal gusto"? ¿Y entonces, qué es mal gusto? ¿El kitsch, en su calidad de mal gusto, debe ser discutido sobre todo en terminos estéticos o debería, por el contrario, ser concebido sociológicam
ente como una especie de desviación ideológica?

Y, visto como falsedad y desviación, ¿el kitsch no requiere, demás, ser considerado desde la ética? Y, si la aproximación ética se justifica, ¿no puede un ir aún má
s lejos y concebir al kitsch desde una visión teológica, producto de, finalmente, la influencia del diablo? Estas y otras preguntas similares han sido formuladas en conección con el kitsch, y el problema es que, hasta cierto punto, todas ellas son relevantes.

Matei Calinescu: Five faces of modernity.
Duke University Press, 1995

sábado, 21 de junio de 2008

Opera ¿Kitsch? en 6 puntos.

No sé si ya me obsesioné con el Kitsch y lo veo por todos lados o es que está por todos lados. Ayer tuve mi primera experiencia de ópera... no diré ópera Kitsch, pero sí ópera con algunos elementos que en su momento me lo parecieron. Sólo que aún no estoy muy segura, objetivamente hablando, por qué.

Fuera de lo espectacular que es la ópera en general, y Carmen (Bizet) en particular, he aquí algunas reflexiones:

1. La orquesta, espectacular. No se bien si se debía a la ubicación , pero la sentí perfecta...

2. Cazuela no está mal, pero eso de estar en la última fila de la cazuela no es aconsejable, sobre todo porque es la salida del aire acondicionado... para la próxima compraré con más tiempo. Siempre arriba, pero no tan arriba.

3. La acústica de la sala es alucinante... increíble como a pesar de que el recinto es enorme, se escuchaba cada mínima cosa.

4. Acá enfatizan más el aspecto estético de los cantantes, incluso por sobre las voces. Por ejemplo, en el primer acto donde hay una parte que incorpora un coro de niños, ellos pusieron sólo un cuerpo de baile, siempre con niños, y las voces en off... no me quedó claro si eran grabadas o no.

5. Andrea Boccelli como Don Jose... Eso es como para escribir una tesis. Tiene un tremendo mérito, porque actuar "Carmen", con todo y peleas de espadas y cuchillos, siendo ciego... es un tremendo trabajo tanto de él como del equipo. Casi no se notaba cuando lo "ayudaban " a ubicarse. Sin embargo, y sin saber mucho de ópera, me parece que la voz no le daba. Para nada. Las solistas que hacían tanto de Carmen como de Micaela se lo "comían" vivo y la orquesta lo tapaba.

6. Ahora lo que a mí me pareció Kitsch: Casi no habia escenografia y usaban una especie de cortinas medio transprentes (supongo que era tul) donde proyectaban luces y imágenes para dar diferentes efectos. Solo que, en la obertura y luego al inicio del 4to acto (donde en Lima hay siempre un numero de ballet) proyectaron figuras humanas bailando (el doble de tamaño natural) hechas en computadora. Se veía artificial y un poco fuera de contexto.

Lo que si me golpeó el ojo fue que casi todo el 4to acto, en lo que sería el exterior de la plaza de toros de Sevilla, siguieron proyectando imágenes, de muchedumbres, de toreros, de interiores de la plaza de toros, todo a computadora y ni siquiera muy bien hecho. O sea, tenían más de 60 personas en escena (las conté) y encima tenían que proyectar el documental de la feria de octubre... ahi si discrepo totalmente. Y no me pude sacar de encima la sensación de que eso es Kitsch.



Un trocito de "Toreador", sólo audio: http://www.youtube.com/watch?v=P9V87-j8LSQ
Nótese que, en realidad, no se debe grabar, así es que es un videíto muy artesanal.

Veamos qué pasa en la próxima: Aída en las Termas de Caracalla.

martes, 17 de junio de 2008

Kitsch's

Según Abraham Moles, la filosofía nos hace diferenciar una serie de maneras que tiene el hombre para relcionarse con su entorno material... las ennumera como sigue:

- La apropiación del objeto, caracterizada por la posesión de aquello que nos es útil;

- El fetichismo del objeto, practicado por el coleccionista (ejem... zapatillas Converse, por ejemplo);

- La inserción al interior de un conjunto, practicada por el decorador;

- El estetismo del objeto que inspira al amante del arte;

- La aceleración consumista que ve en el objeto un momento transitorio en un determinado momento de su vida;

- La alienación posesiva, que hace que una persona se rodee de cosas al interior de su espacio personal;

- La actitud Kitsch, que intentamos definir, será uno de esos modos de relación con la vida material, una mescolanza de modelos precendentes característica de una forma de sociedad "burguesa" (cómo le gusta a los europeos esa palabra). Se trata de una sociedad de masa sumergida en el flujo permanente, que desarrolla una relación Kitsch entre el hombre y su medio artificial, lleno de objetos y de formas que predominan por medio de su caracter efímero (o sea, refrigeradores, planchas, flores de plástico).

martes, 10 de junio de 2008

Kitsch

La palabra Kitsch tiene origen alemán y viene de kitschen que significa hacer muebles nuevos con partes de muebles viejos. Tiene que ver con lo contrahecho, con lo poco auténtico y, según A. Moles, "tiene un pensamiento ético subalterno, una negación de lo auténtico".

Es complicado referirse al Kitsch (o a huachafo), porque inevitablemente la palabra tiene una fuerte carga peyorativa. En Lima, señalar que algo es huachafo equivale a un insulto. Pero está ahi, en todas partes y tiene mucho que ver con lo pop, con la cultura de masas y con una cierta estética de fácil consumo. Se ha hablado incluso de un "estilo Kitsch" que tiene ciertas denotaciones contraculturales, porque busca oponerse al arte culto y a los valores tradicionales.

Para empezar, imágenes:


Réplicas a escala reducida del David de Michelangelo, en una casa en Los Angeles, decoradas para Navidad (en.wikipedia.org)


 Sin comentarios (www.worldofkitsch.com)


Continúa en: kitscharchitecture.blogspot.com

Moles, Abraham: Le Kitsch. L'art du bonheur. Maison Mame. Paris, 1971.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...