jueves, 23 de julio de 2015

Crítica al Centro Cívico, por Juan Saca


EL Centro Cívico es uno de los complejos comerciales, arquitectónicos, institucionales y urbanos más representativos de Lima. 

El ambiente del entorno que lo rodea es espacialmente rico y urbanamente complejo. Es verdaderamente loable llegar y ver personas sentadas, cantando, tomando unas copas, jugando y eso no es producto de la ciudad solamente sino de las conexiones espaciales que hace este complejo con su entorno.

Si bien son criticables las modificaciones que se le ha hecho al edificio como anexiones de bloques comerciales, este en gran medida no ha perdido la espacialidad interna ni su conexión con la ciudad.

La antigua espacialidad del complejo, marcada por el brutalismo del concreto expuesto, puede ser acorde a una "omnipotente" imagen del estado inversor pero urbanamente no era amigable. El público que llegaba al centro cívico era netamente obligado a ir. El brutalismo a una gran escala como lo es el centro cívico no hace más que asustar a quienes van y hace quedar admirados a algunos.

Por otro lado, si consideramos la espacialidad antigua, el color del concreto, las sombras proyectadas y el ambiente que uno podía percibir en una plaza interior de este conjunto era una experiencia única, como un respiro de existencialismo en un entorno "comercial, bullicioso y colorido". Esto si lo consideramos desde una perspectiva nostálgica.

La nueva remodelación del complejo responde a ideas netamente comerciales. Pero de alguna manera la antigua plaza de la torre no ha perdido su monumentalidad aunque ahora sea un patio de comidas, vidriado y techado. Es cierto, muchos ambientes han sido cambiados y el edificio no ha perdido su esencia monumental. Pero quedó la siguiente cuestión:

¿Acaso lo anterior no era sin escala, totalmente rudo, poco atractivo, y por su materialidad más ensimismado con respecto a su entorno? ¿Acaso la remodelación no ha atraído más gente, ha dado escala a los ambientes y aunque arquitectónicamente discutible lo ha hecho un lugar más agradable para el limeño común (que no sabe de arquitectura)?

Mi postura es que por las mismas convicciones de su función urbana, este complejo iba a cambiar y su anterior arquitectura existencial y brutalista no ha permitido eso; la actual remodelación no es de las mejores, pero ha respetado ciertas escalas originales del edificio.

La actual composición de volúmenes brutalistas (propios del 60) y volúmenes de drywall (propios de hoy) es una expresión a la ciudad del paso del tiempo en ella. De cómo ese brutalismo y la especulación comercial pueden convivir.

Por último, este conjunto es un artefacto urbano, es composición con el paso del tiempo, un intercambiador, comercial, de transporte y urbano de personas, que expresa por sí mismo la transformación de Lima a través de la sucesión de arquitectura imponente, perceptible  desde diversos ángulos de la ciudad.

jueves, 16 de julio de 2015

Crítica al edificio "El Pacífico", por Claudia Santos

Parte de la serie "Crítica, crítica y más crítica".


La arquitectura moderna peruana ha dejado atrás varios edificios y algunos cuantos hitos por la ciudad de Lima. Voy a hablar de uno en particular que ya desde mis primeras incursiones al centro de Miraflores me generaba curiosidad.

El edificio “El Pacífico” tiene un innegable atractivo volumétrico que sigue las pautas de diseño del movimiento moderno: La composición zócalo-vacío y volumen superior, las líneas claras y la modulación de la fachada. Pero mucho ha cambiado desde la Lima de los años sesenta.

Estamos de pie en la esquina de Pardo y Diagonal, justo frente al BCP. Caminamos a la entrada más cercana y luego de mirar a los cambistas nos adentramos al edificio caminando entre dos muros hasta llegar a la intersección que generan los caminos interiores. Si volteemos a la izquierda vemos una escalera clausurada y si lo hacemos para la derecha, la entrada de los departamentos. Y nada más. ¿Qué ha pasado aquí?

Después de investigar un poco, analizar los planos originales y las fotos (¡Las fotos! Carritos de llantas blancas y ya me imaginé las señoras de guantes) me doy cuenta que la distribución que seguro le funcionó para los años sesenta ha sufrido cambios, algunos drásticos, para adaptarse a los nuevos tiempos (2015)

Inicialmente fue concebido como una galería de tiendas en primer y segundo nivel. Eso explica la escalera. Actualmente sabemos que el comercio en galería solo funciona con una buena administración, tiendas alquiladas a franquicias (¿C.C. Camino Real?), tiendas anclas, iluminación (preferiblemente natural) y buen espacio de circulación. Elementos que no se podrían desarrollar en el espacio que tiene. La respuesta es clausurar el ingreso, con McDonalds y un par de oficinas usando el segundo nivel. Y en el primero, las tiendas solo se abren hacia el exterior.

edificioelpacifico.blogspot.com
Probablemente el motivo por el que no se ha cerrado la circulación interior en primer piso es porque el ingreso a las viviendas se encuentra ahí y no en la fachada como se haría actualmente. Edificios mixtos, ingresos y circulaciones separadas por función.

El cine inicialmente planteado como una gran sala para albergar 1400 espectadores ha sido dividido en seis (sí, seis) salas de proyección para satisfacer la demanda contemporánea: variedad de horarios y variedad de películas.

Existen más cambios y adaptaciones en el tercer nivel de estacionamientos y en la zona de viviendas pero lo que queda al final es que éste edificio es un sobreviviente. Aún cuando sabemos que la arquitectura moderna es todo lo contrario a flexible se ha hecho lo que se ha podido y sigue vivo y bullente de actividad.

jueves, 9 de julio de 2015

Los Pescados Capitales de Gonzalez Moix, por Nayev Ramírez

Parte de la serie "Crítica, crítica y más crítica".


El gran problema de los restaurantes Gourmet de nuestra ciudad, no son los altos costos de sus platillos ni la austeridad de su contenido, lo que en realidad me preocupa al ingresar a uno, es la necesidad morbosa, lujuriosa de exclusividad que pretenden demostrar.

Los Pescados Capitales del arquitecto Oscar Gonzales Moix, ubicado en la avenida Primavera, es parte de los muchos restaurantes que han vuelto esta zona en un nuevo foco gastronómico. Lo que parecen haber olvidado empresarios y arquitectos es que aún conviven con una zona residencial.

www.designboom.com
La soberbia que demuestra el edificio con sus vecinos se refleja en los altos muros que enmarcan al restaurante. Se desvincula del indeseable exterior reemplazándolo por muros de concreto decorado con formas traídas gratuitamente desde Ollantay Tambo.

El espíritu avaro con su entorno se demuestra en el primer nivel elevado, la terraza exterior no quiere vincularse francamente con la vía peatonal, pierde la oportunidad de generar animación y bienestar a los ciudadanos que transitan la zona.

¿Podría ser el ruido de la avenida Primavera un factor que propicie que se aísle el restaurante? Aparentemente no, ya que el edificio está compuesto por dos prismas rectangulares de vidrios sobrepuestos. El del primer nivel abierto a los estupendos acabados en los jardines, la zona de espera y el bar. Y el segundo recubierto con listones de madera que más pretenden limitar las visuales hacia el exterior que servir de protección sonora.

Sobre el aspecto funcional del edificio, no sería un problema relevante que la circulación de comensales y el servicio se combinen ya que esto es solucionado por los horarios que maneja el restaurante, por otro lado la zona de servicio se soluciona eficientemente en el volumen posterior que lo contiene.

El recorrido espacial se enriquece con la larga rampa de acceso que te lleva a la terraza interior y a la zona de bar, además las vigas, que no respetan en apariencia la tradicional cuadricula enriquece los espacios interiores del restaurante.

Para concluir, los méritos conseguidos en el diseño del restaurante por el arquitecto se ven opacados por la premisa inicial de “exclusividad”.

jueves, 2 de julio de 2015

Crítica al Aeropuerto de Beijing, por Jocelyn Cueto

La espacialidad del nuevo aeropuerto para Beijing, más allá de haber sido digno de recibir los juegos olímpicos, es por completo digna del arte de una película del genio Stanley Kubrick.

Bajar del avión, cargar la maleta, hacer el papeleo correspondiente a la llegada, es el vano proceso en el que eres abducido a un lugar de monumental escala e impresionante dinamismo. Anonadado poerél, el trajín de lo primero se desvanece, si te lo permites.

Dicha impresión es dada por una retroalimentación de percepciones distintas entre usuarios. Este es básicamente un "no lugar", hecho que hace natural el rápido paso entrante y saliente de personas. Hay quienes no se detienen ante nada, perciben únicamente su próximo paso, el próximo espacio. Para aquellos que se detienen a percibir la magnitud total de este momento, y por ende hacen de este "un lugar" en ese instante, el espacio es un show de movimiento / de dinamismo. Personas caminando, con diferentes agendas, diferentes direcciones, a diferentes niveles, sea la entrada, sea el puente, en niveles superiores. Nos encontramos en el hall principal, y aquí nuestra vista es bombardeada de movimiento. La visual desde el nivel superior provoca una sensación como puede ser contemplar "El jardín de las delicias" de El Bosco. Tienes el cuadro, el espacio frente a ti y disfrutas de la composición completa. Aún así la vista siempre puede enfocarse en un lugar y encontrar una situación, y también composición, particular. La riqueza espacial del lugar está en dicha percepción completa, una probada de todo, y flujos en todas las direcciones, que suceden en el lugar - más bien en el no lugar - donde todos sólo transitan.

De tener la "Novena sinfonía" de Beethoven como fondo musical, podría estar sumergida en "La naranja mecánica", caminando por ese espacio lineal, donde las estructuras que van haciendo degradé de tonos delinean la perspectiva hacia el punto de fuga que precisamente es la salida. Kubrick definitivamente aprovecharía este lugar.

El espacio además tiene la conexión visual con el edificio de enfrente, aquí es donde el encanto podría perderse. El poético espacio es conecta pro un largo puente con lo que, conceptual y visualmente, es ¡una tortuga de vidrio! Incluso tiene el caparazón sugerente. La poesía del espacio acabó donde el concepto se forzó en uno. La ilusión tuvo una decepción donde ces en cuenta que tuviste toda la percepción emocional, visual, espacial, dentro de lo que Foster diseñó como una tortuga y un dragón.

Moraleja: "Concept killed the spacial star" [El concepto - forzado - mató el protagonismo espacial].

Imágenes de Jocelyn Cueto, las rotaciones son a propósito.








Crítica, crítica y más crítica

Como parte de los trabajos en clase del curso de "Teoría de la arquitectura", del 10° ciclo de la UPC, se pidió a los participantes que critiquen un edificio.

Los requisitos: que hubieran estado en él durante los últimos 5 años.

Como para "calentar motores", los textos de Alexandra Lange, Manfredo Tafuri, Ada Louise Huxtable y unas citas sueltas sobre la crítica.

La crítica en la arquitectura es necesaria. Ya no tiene sentido seguir discutiéndolo. Los textos que voy a ir colgando - uno por semana - fueron los mejores producidos en el curso, cada uno por motivos propios. Sus autores han sido generosos y me han permitido publicarlos.

Aquí el enlace al primer texto: "Crítica al Aeropuerto de Beijing", por Jocelyn Cueto.


lunes, 22 de junio de 2015

Sobre la crítica (II)

"La crítica es, como la filosofía y la historia, una especie de novela para mentes inteligentes y curiosas, y toda novela, a decir verdad, es una autobiografía. El buen crítico es quien cuenta las aventuras de su alma en medio de las obras maestras.

No existe la crítica objetiva, así como no existe el arte objetivo, y todo ellos que se precian de colocar algo distinto a ellos mismos en sus obras se ven engañados por la ilusión más falaz. La verdad es que uno nunca sale de uno mismo."

Anatole France (1890) La Vie littéraire.


"Debemos atenernos a la Crítica. Es esto lo que quiero poner en evidencia. Una época que no tiene Crítica es una época en la que el arte es inmóvil, sacralizada y confinada a la reproducción de modelos formales, o es una época que no tiene arte en absoluto. [...] no ha habido época creativa que no haya sido también crítica. Pues es la facultad de criticar que inventa formas nuevas. La tendencia de la creación es el repetirse a sí misma. Es al instinto crítico a quien debemos agradecer por cada escuela nueva que brota, por cada nuevo molde que el arte encuentra al alcance de su mano."

Oscar Wilde (1890) The Critic as Artist.


"El crítico, el crítico profesional, el crítico cotidiano, ¿dónde encontraremos su razón de ser y su derecho? ¿Es un trabajo razonable el formular su dictamen sobre obras dramáticas,escritas para el público en general, para el contacto directo con la percepción inmediata, y que, por lo tanto, no es necesario o no debería necesitar presentación o comentario? De cara a la producción actual, el crítico es una suerte de intermediario o agente, dado que el arte dramático no lo requiere, pues el carácter propio de este arte es el colocar cara a cara a la obra frente al público, de establecer entre ellos un coloquio sin testigos y como una presencia desnuda. A pesar de ello, existen algunos escribanos, cuyo oficio es de escuchar las piezas, luego juzgarlas; de escuchar por ellos, de juzgar por otros. Anuncian sus juicios con la dignidad que una misión semejante les confiere, y este juicio encuentra innumerables lectores que, generalmente, no lo tendrán en cuenta, pero que sin embargo lo esperan con ávida curiosidad."

Léon Blum (1913) Annales du théâtre et de la musique, prefacio.


"La crítica es el arte de amar. Es el fruto de una pasión que no se deja devorar por sí misma, sino que aspira al control de una vigilante lucidez. Consiste en una búsqueda incesante de la armonía al interior de la pareja pasión-lucidez. Si uno de los dos términos prevalece sobre el otro, la crítica pierde una gran parte de su valor. Todavía hace falta que ésta posea ambos motores. Es evidente que no está entre sus propósitos en entretener al lector del chisme tan recurrente en las revistas. Ellos sólo tienen de crítico el nombre y, al degradar la palabra, envilecen su función y disminuyen a quien la practica. [...] El arte exige de la crítica que la sirva y no servirse de ella. Es así que el arte tiene una necesidad vital de la crítica. Sin ella, no puede existir."

Jean Douchet (1961) Cahiers du Cinéma 

jueves, 14 de mayo de 2015

Tinkuy o las dificultades de escribir una crítica positiva

Publicado en La Chimenea el 12 de mayo de este año.

No existe la obra de arquitectura perfecta.

Lo que no significa que no haya buena arquitectura.

Hay edificios que se nos hacen queridos por familiaridad. Nuestra casa, la de los abuelos, los lugares que frecuentamos, al volverse parte sustancial de nuestra vida terminan ligándose de manera inextricable a nuestros recuerdos y, cuando estos son gratos, la experiencia del edificio suele serlo también.

Otros edificios nos sorprenden. Por un instante descolocan lo que damos por hecho y nos obligan a replantear cosas que asumíamos. Son objetos que, muchas veces, buscan llamar la atención a través de ser distintos e impredecibles. En algunos casos, el resultado final es espectacular; en otros, es un ángulo original e inesperado dentro de un discurso que parecía predecible.

Luego están los edificios calmados, que no buscan gritar su presencia sino que se acomodan a las circunstancias a su alrededor y tratan de sacar el mejor provecho de estas. No es arquitectura invisible, se hace sentir, pero no de manera invasiva; es más una suerte de acompañamiento de las condiciones existentes.

Leer el artículo completo aquí.
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