viernes, 18 de abril de 2014

No, no, y mil veces no

Apareció en mi Facebook esta imagen.

"Esperemos que un día yo pueda ser un diseño libre"
"Mientras haya clientes, nunca seremos libres"

Sería genial que fuera una parodia, pero me temo que quien la dibujó lo hizo en serio. O sea, que es alguien que cree que, en arquitectura, los clientes nos quitan la libertad.

¿¿QUÉ??

Son tantos los argumentos que aplastan esta idea que escribirlos es casi banal. Redundante. Obvio. Pero, por otro lado, si aún existe alguien que pueda creer eso, tal vez no esté de más contestarlo.

Me voy a quedar con tres palabras: libertad, diseño y clientes; y con un concepto: nosotros. Y voy a pedir una mano a algunos grandes nombres de la arquitectura, sólo como para enfatizar.

¿Qué es la libertad en la arquitectura?

“Si tienes libertad total, entonces estás en problemas. Es mucho mejor cuando tienes alguna obligación, alguna disciplina, algunas reglas. Cuando no tienes reglas, entonces empiezas a construir tus propias reglas.” (Renzo Piano)

¿Qué tiene de malo construir nuestras propias reglas? Básicamente, que nada garantiza que estas respondan adecuadamente al contexto, al encargo y a las necesidades del cliente. Nuestras preferencias personales se convierten en arbitrariedades que fuerzan a los verdaderos usuarios del edificio a una constante incomodidad.

“Un buen edificio crece natural, lógica y poéticamente a partir de sus condiciones.” (Louis Sullivan)

Si entendemos libertad por “hacer lo que uno quiera”, estamos cayendo en un típico error de inmadurez. Filósofos, sociólogos, antropólogos y, por qué no, teólogos de distintas procedencias, han escrito largo y tendido sobre los significados de la libertad. Basta con decir que toda libertad implica el ejercicio del libre albedrío dentro de ciertos límites impuestos por la naturaleza, la sociedad, la geografía, y un largo etcétera.

“He aquí una de las pocas claves efectivas para el problema de diseño – la habilidad del diseñador de reconocer la mayor cantidad de constreñimientos posibles – su disposición y entusiasmo para trabajar dentro de estos constreñimientos – los constreñimientos de costo, de tamaño, de fuerza, de balance, de superficie, de tiempo, etc.; cada problema tiene su propia lista particular.” (Charles Eames)

Los “pies forzados” no son sino oportunidades para que el arquitecto, el buen arquitecto, explote su creatividad y haga del proyecto algo memorable. Un gran arquitecto es quien hace buena arquitectura no “a pesar de” sino “a partir de” los límites impuestos por el proyecto y, por supuesto, el cliente.

¿De qué trata el diseño arquitectónico?

“Es un oficio de servicio, porque la arquitectura es servicio. La arquitectura es un oficio complejo porque el momento expresivo formal es […] un momento de síntesis, fecundado por todo aquello que está detrás de la arquitectura: la historia, la sociedad, el mundo real de las personas, sus emociones, sus esperanzas y expectativas; la geografía y la antropología, el clima, la cultura de cada lugar donde vas a trabajar; y además la ciencia y el arte.” (Renzo Piano, 2000)

Dentro la clasificación de las artes, Hegel hizo una distinción fundamental en la que existen artes más puras que otras. Arquitectura es el arte más impuro, porque depende, precisamente, de los constreñimientos ya mencionados. A diferencia de la música, que sólo requiere de alguien que la ejecute, la arquitectura tiene aspectos materiales, sociales y funcionales que pueden atentar contra esa mal llamada libertad. Pero que son la esencia de su ser. El edificio debe servir a algo, debe tener un propósito, una razón de ser. Y el diseño arquitectónico trata, precisamente, de dar un contenedor a este contenido básico e indispensable.

“La arquitectura debe extender ‘el delgado límite’, persuadirlo de volverse un campo – un campo articulado in-between. Su trabajo es proveer este campo in-between a través de la construcción. Es decir, proveer, desde la casa hasta la escala urbana, un montón de lugares reales para gente real y cosas reales (lugares que consoliden, en lugar de contrarrestar, la identidad de su significado específico)” (Aldo van Eyck, 1968)

Sin el ser humano, sin la identidad, sin el lugar ocupado, usado y, muchas veces, sucio y gastado, la arquitectura se vuelve una escultura vacía y sin significado. Una ruina sin haber sido estrenada.

¿Quiénes son los clientes?

La razón de ser de la arquitectura.

Si el arquitecto cree que diseña para sí mismo, debería contentarse con hacer su propia casa y esperar ganarse la lotería. Porque nadie más que él mismo estará satisfecho con este tipo de aproximación. El arquitecto es un profesional al servicio de las personas, tanto como lo puede ser un psicólogo o un médico.

“La presión que un cliente carga sobre un proyecto te hace destilar tus ideas. Es como una prensa de aceitunas, que se enfrenta a la resistencia y destila el aceite.” Daniel Libeskind

La función, las preferencias formales, los cambios de opinión y la evolución de los edificios en el tiempo, son todos partes esenciales de nuestro quehacer. Sin estos factores, simplemente, no hay arquitectura.

“La mayor satisfacción, creo, es cuando un edificio se abre y el público lo posee, y cortas el cordón umbilical y lo ves tomar su propia vida. No hay mayor satisfacción.” (Moshe Safdie)

Nosotros y ellos

Y, finalmente ¿por qué seguimos empeñados en ampliar esa brecha que nos separa (we) de la gente a quien deberíamos servir? Mientras los arquitectos planteemos nuestra profesión en términos de “ellos y nosotros” o, peor aún, de “ellos vs. nosotros”, lo que produzcamos será un fracaso.

Hay demasiada arrogancia en la arquitectura, heredada de los tiempos en los que sólo trabajábamos para poderosas iglesias y reyes, y consolidada con los aspectos más nocivos de la modernidad. Las últimas décadas, sin embargo, han demostrado que esta brecha nos ha llevado a más problemas que soluciones. Necesitamos humildad, con mucha urgencia.


Referencias: 

Dushkes, L. S. (2012). The Architect Says. Quotes, Quips and Words of Wisdom. New York: Princeton Architectural Press.
Frederick, M. (2007). 101 Things I Learned in Architecture School. Massachusetts: The MIT Press.
Jencks, C., & Kropf, K. (. (2006). Theories and Manifestoes of Contemporary Architecture. London: Wiley-Academy.
Piano, R., & Cassigoli, R. (2000). La responsabilità dell'architetto. Firenze: Passigli Editori.

lunes, 7 de abril de 2014

Abrir, vivir, habitar (E. Castelli Gattinara)

"Cuando hablamos en general de la arquitectura de algo, de la vida, por ejemplo, pensamos en la ciencia, en la biología, en la genética, que nos revelan la estructura escondida de esta. Pero 'sentimos' que esto no es suficiente, que la arquitectura no se reduce a la estructura interna de algo (un objeto, un pensamiento, un ser) porque con arquitectura nos referimos tácitamente no sólo a la estructura estructurada, sino también a la función estructurante, la fuerza estructurante y el factor de cohesión entre las partes.

Y al mismo tiempo, cuando hablamos de vida no hablamos de pura energía vital - como lo hacía el vitalismo de hace cien años - sino de una relación compleja entre factores de estabilidad y factores de inestabilidad, de generatividad y de generación. 

Sabemos que la cosa construida, sea un organismo vivo o un edificio, no se agota con su construcción, con el hecho de estar ahí (su presente), de lo que un análisis cuidadoso nos podría revelar todos los elementos compositivos; ni en la combinación entre en análisis y la identificación del principio generativo, del proyecto (su pasado en un sentido amplio): porque faltaría todavía algo fundamental, que es precisamente 'su propia vida', su historia, es decir, 'eso que sucede después', en el tiempo (su futuro en un sentido amplio): cómo reacciona a aquello que le está alrededor y cómo aquello que está alrededor (el ambiente) reacciona a ésta, cómo cambia en función de aquello que cambia alrededor, cómo determina y está determinada por los cambios, cómo es vista y vivida por otras cosas que actúan alrededor en el espacio y en el tiempo, cómo dura y cuánto dura, cómo actúa y en qué medida, etc.

He aquí algo que la filosofía de las forma no siempre señala con la debida precisión y que se puede proponer aquí como una primera consideración general: que los elementos del problema no son dos, sino tres [...] que no hay sólo (A) la estructura y (B) el principio (o los principios) generativos y cohesivos de algo [que responden al problema clásico que el todo no es el resultado de la suma de sus partes], sino también (C) su historia."

Castelli Gattinara, E. (2005) Aprire, vivere, abitare. En: Secchi, R. (2005) Il pensiero delleforme tra architettura e scienze della vita. Roma: Officina Edizioni. pp. 19-20.

domingo, 30 de marzo de 2014

Congruencia funcional / congruencia personal (Sirgy, Grezeskowiak, Su)

(floxvalleyrealstate.net)
"Congruencia funcional es la evaluación psicológica de una casa basada en comparar aspectos utilitarios de dicha casa con características ideales. Por ejemplo, un posible comprador de una casa podría considerar la calidad de la casa, el precio, la proximidad de ésta a distritos comerciales, el equipa
miento comunal o las facilidades de pago. Estos criterios de evaluación son utilitarios o funcionales dado que estas características están relacionadas con la función fundamental de lo que una casa debería ser.

[...] La preferencia/elección de una casa está influenciada por la congruencia funcional. Cuanto más se ajusten las características utilitarias percibidas en la vivienda [...] a las características de la vivienda ideal deseada por el comprador, es más probable que éste la prefiera y se sienta motivado a adquirir dicha casa."

Congruencia personal: "la actitud de un comprador hacia un producto está influenciada por cuánto se ajusta la imagen que el producto proyecta al usuario, en relación al concepto que el usuario tiene de sí mismo."

"Dado que la congruencia funcional requiere probablemente un esfuerzo cognitivo mayor que la congruencia personal, los aspectos utilitarios probablemente serán evaluados con mayor cuidado. En contraste, los aspectos simbólicos, como la imagen que proyectan los ocupantes de la residencia, serán probablemente evaluados con un menor esfuerzo cognitivo."

Sirgy, M. J.; Grezeskowiak, S.; Su, C. (2005)  Explaining housing preference and choice: The role of self-congruity and functional congruity. En: Journal of Housing and the Built Environment, Vol. 20 No. 4. pp 329-347.

domingo, 2 de marzo de 2014

Los seis sectores del mundo urbano (S. Chermayeff & C. Alexander)

"Esquemáticamente, la jerarquía urbana de espacios o dominios destinados a la comunidad y a la privacidad se ordena en seis sectores:

Urbano-público: Son los lugares y servicios de propiedad pública: carreteras, caminos, calles, parques cívicos.

(www.pps.org)
Urbano-semipúblico: Son las áreas espaciales de utilidad pública sometidas a controles gubernamentales e institucionales: municipalidades, cortes de justicia, escuelas públicas, correos, hospitales, medios de transporte, playas de estacionamiento, garajes, estaciones de servicio, estudios, teatros.

Grupal-público: Son los lugares de confluencia entre los servicios públicos y la propiedad privada: los puntos donde tiene lugar la entrega de la correspondencia, la recolección de basura, el control de los servicios, el acceso a los equipos contra incendios u otras instalaciones de rescate o de emergencia. A causa de los problemas de acceso y de control que plantean, estos lugares requieren una articulación particular.

Grupal-privado: Son las diversas zonas secundarias controladas por una administración común que actúa al servicio del interés privado o público para beneficio de los inquilinos u otros ocupantes legales de los edificios: espacios de recepción, circulación y servicio; jardines comunales; parques de juegos; lavanderías; lugares de almacenaje; etc.

Familiar-privado: Son los espacios ubicados dentro del dominio privado, controlados por una única familia y consagrados a las actividades comunes a todos los miembros de la misma: los lugares destinados a comida, actividades sociales, higiene y mantenimiento.

Individual-privado: Es el 'cuarto propio', el santuario íntimo al cual puede recurrir el individuo para aislarse de su familia"

Chermayeff, Serge; Alexander, Christopher (1963) Comunidad y privacidad. Barcelona: Gusta Gili. pp. 128-129.

jueves, 27 de febrero de 2014

Educando arquitectos (I. Papagiannakis)

"La educación es un proceso, tanto como un mecanismo, que da forma a ideas y relaciones sociales. En este aspecto, puede ser visto como un proceso político (considerando política en su sentido más amplio, como acciones públicas sobre relaciones sociales o, como gente, "ciudadanos", como entes responsables y con control sobre sus relaciones sociales). Dentro de esta visión, la educación no sólo debe estar determinada por aquellos relacionados a esta (estudiantes, profesores, profesionales, etc.), sino que éstos, a su vez, deberían estar activamente involucrados en darle forma.

(www.futureideas.in)
La educación institucional proporciona a la gente un conocimiento específico que la colocará en una posición profesional, social o financiera específica. Más aún, la educación debería ser vista como un modo para desarrollar ética y crítica. Es este segundo aspecto que distingue a la educación del adiestramiento profesional.

El proceso de educación se ha opuesto al proceso de adiestramiento. Las universidades e instituciones educativas en general han dejado de ser lugares para el conocimiento, y tienden a ser lugares de adiestramiento profesional, con el fin de responder necesidades específicas en un tiempo y lugar determinados (por ejemplo, satisfacer las demandas del mercado); se enfocan más en los aspectos de adiestramiento de la educación que en el desarrollo de una habilidad crítica y una consciencia ética.

El proceso por medio del cual uno se convierte en arquitecto debería ser visto, sobre todo, como un proceso educacional. Esto incluye la adquisición de conocimiento, así como el desarrollo de una habilidad para identificar los asuntos y responder apropiadamente en la especificidad de cada caso. La educación en arquitectura no debería darle a uno la virtud de practicarla baja circunstancias "convenientes". Y, por otro lado, un arquitecto no debe saber sólo qué construir y cómo hacerlo, sino también cuándo y dónde no construir.

Sólo a través de un proceso así uno será capaz de responder al segundo rol que el arquitecto ha adquirido recientemente; además de dar respuestas arquitectónicas a preguntas sociales, el rol del arquitecto en la actualidad se extiende a volver a plantear las preguntas.

Al considerar la educación en arquitectura como un proceso político - en un modo democrático (donde las decisiones son tomadas por aquellos que sufrirán sus consecuencias) - la educación institucional no debería volverse un producto manejado por instituciones, del mismo modo que la arquitectura no debería volverse un producto manejado por el mercado."

Papagiannakis, Iannis (2001) Educating Architects. Building Material, No. 7. pp 62-63.

viernes, 14 de febrero de 2014

Cinco criterios para el buen diseño (E. Plater-Zyberk)

"Desde la disciplina del urbanismo, encontramos que es posible sugerir criterios para el buen diseño. Permítanme ofrecer algunos:

1. El buen diseño es un acto intencional que da una respuesta apropiada a una situación dada, sin generar mayores problemas por sí misma.

2. El buen diseño logra máximos resultados con mínimos medios. No es una adición cosmética que puede ser eliminada del presupuesto; es el proceso de una solución. [...]


3. El buen diseño percibe los parámetros amplios de una situación, más allá de lo que está dado en un programa o de lo inicialmente evidente. Por ejemplo, la proximidad no es el principal factor para peatones. La caminata debe ser placentera, interesante y también segura. O el ofrecer vivienda económica no es sólo cuestión de encontrar un sitio barato; se trata además de ofrecer distintos tipos de vivienda e integrar estos a la comunidad.


4. El buen diseño tiene una postura crítica frente a supuestos y clichés. Ensanchar las vías o construir nuevas no necesariamente resuelve el problema del tránsito. Sin embargo, reorganizar el uso de suelo para reducir los trayectos vehiculares sí lo hace.

5. El buen diseño tiene un sano respeto por lo precedente - entiende que algunas experiencias trascienden el tiempo y pueden ser aplicadas en nuevas circunstancias."

Plater-Zyberk, E. (1993) Five Criteria for Good Design. ANY: Architecture New York, N 1. pp 10-13.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Pop: la nueva arquitectura II (V. Wexman)


"La insistencia de los representantes del Estilo Internacional en concentrarse sólo en algunos objetos ‘clásicos’ de diseño tecnológico también les impidió el ganar la riqueza y expresividad que viene del combinar una gran número de elementos de un modo significativo. El arquitecto Pop, por otro lado, no piensa en sus objetos como ‘sagrados’ y, en consecuencia, no siente la necesidad de aislarlos en los lugares semejantes a museos característicos de los diseñadores influenciados por la Bauhaus.

[… una aproximación al diseño abierta (open-ended)] ofrece al usuario la oportunidad de expresas sus propias preferencias sobre un rango significativo de posibilidades para escoger. […] si a la personas que va a usar el edificio (o parte de él) se da el poder de ejercitar control personal sobre la forma específica que su ambiente tendrá, su habilidad para identificarse a sí mismo con este ambiente aumentará.

[…] Probablemente el cargo más serio contra la arquitectura Pop es que es irresponsable. Esta crítica toma dos formas: primero, que los arquitectos Pop no han relacionado o no pueden relacionar su pensamiento con los grandes problemas de arquitectura y planeamientos que enfrenta nuestra cultura – específicamente, los problemas del centro urbano; segundo, que la actitud casual e irreverente del arquitecto Pop es, en sí misma, una muestra del la irresponsabilidad del movimiento.

La respuesta a la primera crítica es simplemente que el arquitecto Pop aún no han tenido la oportunidad de mostrar lo que pueden hacer con un problema de diseño a gran escala […]. El asunto de qué arquitectura responsable debe tratar con más que el involucrarse en asuntos grandes. Debe, finalmente, buscar afrontar la calidad de las soluciones ofrecidas a problemas de todos los tamaños. Y, posiblemente el aspecto menos comprendido de la arquitectura Pop es su muy real e incidente sentido de responsabilidad. La mayoría de los críticos del movimiento sienten que muestra un desprecio por la seriedad moral de los problemas que enfrenta hoy nuestro país. En realidad, la verdad es exactamente lo opuesto. La inspiración original y el ímpetu continuo de los pensadores Pop es precisamente su insistencia en este tipo de responsabilidad en el diseño.

El arquitecto Pop ve la responsabilidad en términos muy pragmáticos. Está preocupado en cómo la arquitectura puede trabajar mejor, no en si es ‘fiel a la tecnología’, o ‘digno’, o ‘claro’ – o cualquier otra consideración abstracta. […] El arquitecto Pop […] ve, por ejemplo, que los pretensiosos ‘centros culturales’ que se levantan por todos lados según los principios del Estilo Internacional están, en su mayoría, vacíos. Entonces busca los lugares que sí son usados y, aparentemente, disfrutados.


(www.cratoonbrew.com)
[…] El objetivo del arquitecto Pop es el crear un edificio (ambiente) que sea significativo para las personas, que sea disfrutado por las personas, que involucre a las personas, que satisfaga a las personas, que haga a las personas felices. Y por personas no se refiere a un puñado de compatriotas ‘culturalmente superiores’; se refiere a todas las personas. Quiere que su trabajo sea popular. El diseñador Pop entiende humor, interés, inteligibilidad, especificidad, complejidad y encanto en la arquitectura. No entiende ‘buen gusto’. Y aquellos diseñadores del Estilo Internacional que continúan endiosando criterios ‘estéticos’ abstractos, significativos sólo para una pequeña audiencia adoctrinada cuya apreciación sólo sirve para darles un sentido de su propia superioridad cultural – aquellos arquitectos deben finalmente enfrentar la cuestión de si sus diseños son responsables, en una sociedad construida sobre la premisa que todos los hombres han sido creados iguales. […] el arquitecto Pop cree que su responsabilidad es el comunicarse, a través de su trabajo, con estas masas de personas, para asegurarles que las cosas que son significativas para ellos pueden ser reflejadas en el diseño de su ambiente.”

Wexman, Virginia (1971) Pop: The New Architecture. Soundings: An Interdisciplinary Journal, Vol. 54, No. 2. Pp. 191-201.

lunes, 10 de febrero de 2014

Pop: la nueva arquitectura (V. Wexman)

Texto histórico de 1971 que aclara muchas de las propuestas que la arquitectura postmoderna simbólica plantea.

“[…] no hay otro nuevo movimiento hoy en arquitectura que intente tratar de manera amplia y significativa con los asuntos significativos de nuestro tiempo. Y, cincuenta años luego de su implantación en la Bauhaus, el Estilo Internacional ya no es joven. Además, una de las virtudes del nuevo pensamiento es el incorporar críticas penetrantes al Estilo Internacional, y así, es capaz de poner de lado sus dictados y empezar de cero. En lugar de los antiguos valores, los arquitectos Pop han establecido nuevos valores – valores que se relacionan más a las realidades y los prospectos actuales de nuestra cultura que a los ideal representados por los monumentos arquitectónicos de la primera parte de este siglo.

[… Los cargos en contra del Estilo Internacional son] que el Estilo Internacional es esencialmente aburrido, que es anti-histórico, que falla al juzgar el rol específico de la tecnología, y que es fundamentalmente snob en apariencia.

[…] Al dar la espalda a toda la tradición los creadores del Estilo Internacional estaban forzados a inventar todo un nuevo vocabulario de diseño. Es difícilmente sorprendente que la mayoría de los edificios modernos aparecen desnudos y poco interesantes al lado de los del pasado […].

¿Pero por qué es necesario rechazar la tradición a favor de la tecnología? No es necesario que se trate de un caso de lo uno o lo otro. De hecho, no hay razón por la que la tecnología no pueda ser usada para soportar una idea que tenga como inspiración una forma originalmente concebida antes del invento de la máquina […]. La diferencia es que los arquitectos Pop usan la tecnología, mientras que los del Estilo Internacional estuvieron regidos por ella.

(www.architectmagazine.com)
La segunda falsa premisa que los fundadores de la arquitectura temprana del siglo XX hicieron sobre la tecnología es que esta era necesariamente impersonal. Argumentaron que la producción en masa significó la producción para un gusto basado en un “mínimo común denominador” concebido de manera abstracta, y que dado que tenía que satisfacer a todos, más o menos, perdía necesariamente su habilidad de satisfacer a nadie por completo. […] Se ha hecho aparente, de hecho, que la tecnología, al ser dejada a sus anchas y a las presiones del mercado, puede efectivamente expresar individualidad de un modo mucho mayor que el que se creyó al inicio. Los arquitectos Popo usan la tecnología para expresar la cualidad personal de un edificio y lo único de su función de tres maneras. Primero, los elementos de producción en masa pueden usarse en modos inesperados, pero coherentemente funcionales. Segundo, los elementos de producción en masa pueden ser usados en combinaciones significativas y únicas. Y tercero, puede emplearse una aproximación abierta al diseño, que permite al usuario, en un determinado momento, volverse activo en la toma de decisiones.


[…] En cuanto los arquitectos desechen la hermética idea que los únicos productos hechos a máquina que pueden ser aceptables desde el punto de vista de la estética son aquellos que resultan de un proceso de diseño y producción cercanamente controlado y supervisado por un artista respectado cuyas ideas representen la última palabra en el uso adecuado de su creación – entonces verán la amplia diversidad y potencialidad de los productos comerciales hechos en masa. Y serán libres de usar los objetos hecho a máquina en modos que pueden ser únicos, personales y apropiados al proyecto específico en el que estén trabajando."


Wexman, Virginia (1971) Pop: The New Architecture. Soundings: An Interdisciplinary Journal, Vol. 54, No. 2. Pp. 191-201.
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