viernes, 23 de septiembre de 2016

Primer Concurso Nacional de Crítica Arquitectónica

La Chimenea y Divagarquitectura, con el auspicio de la revista ARKINKA, la página web ARCHDAILY y la librería ARCADIA MEDIÁTICA, convocan al Primer Concurso Nacional de Crítica Arquitectónica, que tiene como propósito fomentar la crítica independiente de la arquitectura, así como dar a conocer nuevas voces en la disciplina.

Inscripción: del 23 de Setiembre de 2016 al 20 de Octubre de 2016
Envío de consultas: del 23 de Setiembre de 2016 al 15 de Octubre de 2016 (arquitecturaycritica@gmail.com)
Respuesta a consultas:16 de Octubre de 2016
Envío de ensayos: del 17 al 21 de Octubre de 2016
Publicación de resultados y premiación: Del 07 al 12 de Noviembre de 2016

Más información en las BASES




martes, 6 de septiembre de 2016

Bit-crítica: sobre cómo hacer crítica de medios digitales (M. P. Martínez)

"En 1995, en el registro de entrada de un edificio, el entonces director del Media Lab de MIT avaluó su computador personal en dos millones de dólares; la recepcionista le rechazó el valor, anotó dos mil, y lo dejó pasar. El computador, como aparato manufacturado y mercantilizado que entonces usaba Nicholas Negroponte tenía seguramente un precio menor, pero para él la información allí almacenada era invaluable en el sentido más literal. ¿Cuál es el valor que le hemos asignado a lo virtual? ¿Existe hoy una nueva escala para medir el mundo digital cuyo elemento más pequeño y esencial no es el átomo, como en el caso del computador hecho de plástico, sino el bit? Algo que no tiene peso, color, ni forma y que no estamos muy seguros en el lugar en el que se encuentra.

Si toda la información que hay en red son bits ¿cuánto valen los bits? ¿El valor lo tienen los bits o las redes que los conectan? En la nueva galaxia Internet hay una inmaterialización de los bienes y un desvanecimiento del cuerpo humano (Dery, 1998). La información es ahora un compendio de bits y las personas somos puertos de llegada y salida. ¿Cómo medir entonces al periodismo? ¿Cómo analizar los medios digitales encargados de transmitir información?

El lugar cultural y social de los medios digitales

Un video de 3:58 minutos sobre un perro disfrazado de araña gigante que va por la calle asustando a transeúntes tiene 63 millones de visitas en YouTube - más del total de la población colombiana - y uno sobre cómo hacer el nudo de la corbata tiene más de 20 millones. Estamos ante una explosión de contenidos y de plataformas que ocupan un lugar determinante en nuestras vidas en la medida en que nos permiten ser ociosos, voyeristas y leves, actitudes que el mundo real condena.

Yo paso al menos ocho horas diarias frente a un computador haciendo click de un la do a otro, de bit en bit. Empiezo en el perro araña y termino en la página de la farmacia de mi barrio, o al revés, no importa. Al estar en la red, hago parte del ecosistema, consumo y produzco información cada segundo. Cada vez que escribo una palabra en la barra de Google, alimento al monstruo. Cada click es abono. 

Decir que en Internet hay redes sociales es una redundancia. Internet es en sí misma una red social en la que todo es un nodo, del que salen otros nodos. Una imagen gráfica de Internet podría ser la de una molécula de ADN que va formando una cadena torcida e infinita de elementos. O mejor, podría ser la imagen del "ciber-leviatán" que acuñó el gurú del periodismo digital, Jean Francois Fogel en el 2007 cuando dijo que Internet era como aquel monstruio antiguo al que Thomas Hobbes le otorgó soberanía: un gigante hecho de muchas cabezas humanas unidas, en este caso, conectadas a un dispositivo.

Bajo este esquema, los medios digitales serían grandes nodos o grandes cabezas de las que se desprenden múltiples redes. Sin embargo, en Colombia los medios digitales son como un punto perdido y aislado de la cadena. La mayoría de los medios publican en la red la misma información que imprimen cada día y las agendas siguen siendo igual de excluyentes que hace veinte años. No hay hipertextos, no hay interactividad, tampoco exploración narrativa ni diversidad de contenidos. Su lugar de grandes transmisores de información, de nodos de los que salen mucho más nodos, lo están ocupando hoy plataformas como YouTube, Facebook, Instagram y Twitter, convertidas en los más grandes medios de información, de contenido minuto a minuto, con corresponsales en todo el mundo.

Más de veinte años de existencia de los medios digitales han demostrado que su papel de meros transmisores de información se desvaneció y hay miles de bits que viajan por las redes, contando el otro "país" que desde siempre pasó desapercibido de las agendas de los medios análogos. Interne thace posible omitir a los medios y ser consumidor directo de la fuente, al mismo tiempo que productor de primera mano. Incluso algunos periodistas también han aprovechado las redes para convertirse en su propio medio y junto con los youtubers y los twitteros hacen hoy parte del jet set digital.

Lugar comunicativo

[...] [Con respecto al caso de Colombia] Los nuevos medios digitales no han logrado convertirse en laboratorios de contar buenas historias usando las nuevas herramientas tecnológicas y, en cambio, reproducen los errores de los medios tradicionales: agenda excluyente, poca rigurosidad y reverencia al poder. En adición o en consecuencia, la audiencia sigue concentrada en los mismos de siempre y salvo LaSillaVacia.com, su prestigio entre el gremio y los lectores es muy bajo. En pocas palabras, hay muchos más medios, plataformas y aplicaciones pero no hay información que valga la pena. El optimismo tecnológico lo tienen los ciudadanos que se informan cada día vía web mientras que entre los periodistas se siente nostalgia por contar historias a la vieja usanza y un profundo pesimismo frente a su trabajo y lo que les pagan por hacerlo.

El ritual Internet

[...] Con los años, la pantalla [del computador] se convirtió en muchas pantallas y salió de la casa como tableta, se metió en los bolsillos en forma de teléfono y ahora está amarrada en los brazos en forma de reloj inteligente. Cada vez más personalizada e individual. Frente a esto, el cuerpo humano sufrió un proceso contradictorio de desvanecimiento y protagonismo. Por un lado, desapareció a causa de la identidad virtual y, por otro, apareció como nunca antes como objeto de estudio. El nuevo reloj de Apple registra los kilómetros y las calorías gastadas por su portador, capta el ritmo cardíaco y lo guarda como una pista de audio que puede ser enviada por mensaje de texto [...]. Con el boom de les tabletas y las aplicaciones, hace varios años existen programas especiales para registrar el nivel de azúcar de los diabéticos, la talle y el peso de los bebés, llevar el control de vacunas, las fechas del período menstrual o de las pastillas anticonceptivas. La información salió de manos de los periodistas y los fatos corporales de las carpetas de los médicos.

Todo se trata de experiencias y, en este sentido, los medios digitales tienen un desafío enorme: ¿cómo hacer de la información algo activo, didáctico? Hasta el momento la solución parece estar en el campo de los video-juegos y de más en más los medios intentan convertir la información digital en algo lúdico. La tendencia en el mundo se llama gamification o newsgames [...].

Los cuatro elementos

Hace más o menos diez años que los medios digitales existen en Colombia y en todo este tiempo nos hemos preguntado lo mismo: ¿cuáles son las unidades básicas que un medio digital debería tener? [...].

A continuación presento cinco conclusiones, muy mías, sobre lo que hay que tener en cuenta para hacer crítica de los medios digitales informativos:

1. Hipertexto

Parece una obviedad decir que el lenguaje de Internet es el hipertexto. Sin embargo, la mayoría de medios colombianos siguen escribiendo de forma lineal, y no por nodos; y en su actitud de competencia y egolatría, son incapaces de enlazar algo fuera de su mismo medio. A más enlaces, mayores posibilidades de recorrido. A más redes, más lectores. La lógica de Internet es la apertura y la reciprocidad. Entonces, un crítico debería preguntarse:

¿Tiene enlaces a su competencia?
¿Usa el hipertexto como una forma de presentar la información por capas?
¿Cuando se acaba la noticia o el reportaje, qué oportunidades ofrece para continuar leyendo?

2. Interactividad

Un medio digital interactivo no es un medio con muros de comentarios. Los muros son como las cartas del lector (¡a nadie le importan!) y salvo algunas excepciones, nada interesante pasa allí. La participación está relacionada con la experiencia y las herramientas que permiten que el usuario aporte contenido como fuente o como autor, que construya su propia historia a través de un juego, que existan múltiples posibilidades de recorrido-lectura y que la materia prima de las historias esté disponible (datos, informes, etc.). Entonces, un crítico debería preguntarse:

¿Además de opinar, qué otra cosa puedo hacer con la información?
¿Puedo ver el proceso de reportería y comprobar la información?
¿Cuando se acaba la noticia o el reportaje, qué oportunidades ofrece para continuar leyendo?

3. Redes sociales

En el mundo entero, las redes sociales se volvieron vitrinas de los medios y de los periodistas. De la sala de redacción saltaron a ser las estrellas de Twitter y los medios a tener miles de seguidores como si se tratara de una iglesia (The New York Times tiene 13 millones de seguidores en Twitter [...]). Por otro lado, las redes sociales inauguraron un nuevo lenguaje digital que sirve para hacer experimentos como las tuit-crónicas, tuit-debates o para hacer reportería. Entonces, un crítico debería preguntarse: 

¿Actualiza sus redes a diario e interacciona con su audiencia?
¿Usa las redes para hacer reportería o sólo como central de autopromoción?
¿Hace experimentos con los géneros periodísticos?

4. Material de usuarios

Participar en los medios es tradición. Quienes llaman a la radio, al defensor del televidente, o mandan cartas al periódico de la zona lo llevan haciendo desde hace décadas. La novedad de los medios digitales consiste en que el ciudadano deje de estar al margen de la sala de redacción para convertirse potencialmente en un productor de historias que interviene la agenda de un medio y cuyos textos son sometidos al ojo de un editor. [...] Tres preguntas claves:

¿Incluye contenido producido por los usuarios distinto a opinión?
¿Tiene editor de historias de los usuarios?
¿Las historias de los usuarios tienen la misma visibilidad que las de sus periodistas?
¿Dónde ubica la información que produce su audiencia?

El futuro de los medios digitales

Según YouTube, cada minuto se suben a esa plataforma cien horas de video y cada mes se ven más de seis mil millones de horas de video que equivalen a que todas las personas del mundo dedicaran una hora al día a ver videos en YouTube. Frente a esa lógica de producción y reproducción de contenido, los medios digitales informativos se ven insignificantes. meros puertos o contenedores que albergan una mínima fracción de información.

Ante un mundo tan dinámico, hay una certeza: el éxito de los medios no es tener información ni producir noticias como antes. En Colombia estamos esperando que por fin lo entiendan y empiecen a explorar otras posibilidades para contar una buena historia."

Referencia: Dery, Mark (1998) Velocidad de escape. Madrid, Ediciones Siruela.


Martínez, Maria Paula (2016) "Internet y redes digitales. Bit-crítica: sobre cómo hacer crítica de medios digitales." En: Rincón, Omar (compilador) La crítica. Artes, medios y tendencias. Bogotá: Universidad de los Andes.

martes, 9 de agosto de 2016

El crítico y la crítica (I. Medina)

"Entiendo la crítica como una actividad necesaria para el avance y el crecimiento de cualquier disciplina; desde la pintura al cine, la música, el teatro o el fútbol. También de la cocina y los restaurantes, que vienen a ser la ventana que la muestra al mundo. La crítica estimula el debate y alimenta la reflexión, imprescindibles para seguir avanzando. La cocina nunca puede ser contemplada como una doctrina estática; vive marcada por un dinamismo y una voluntad de cambio constantes a lo largo del tiempo: lo que hoy parece tradicional fue antes vanguardista, innovador y seguramente tan cuestionado como lo son hoy las cocinas más avanzadas. También desde esta perspectiva la crítica me parece una disciplina alentadora y una práctica sana. Aunque al mismo tiempo sea una fuente de conflictos.

Lo comprendí cuando publiqué mis primeras críticas en el diario español El País, hace ya 25 años: el crítico nunca podrá ser un tipo popular. Ni siquiera en una sociedad decidida a considerar la gastronomía entre las disciplinas capaces de impulsar el mundo. El crítico se encarga del trabajo sucio; cuenta lo que algunos no quieren escuchar. Lo confirmo cada día desde que publiqué mi primera crítica peruana en Cosas, en julio de 2007. Seis años y medio después, cada nota sigue avivando el mismo runrún. Nada nuevo. Unos asienten, otros me tachan de ignorante, algunos de malintencionado y unos pocos - aunque muy persistentes, debo reconocerlo - me niegan el derecho a hacerlo por haber nacido del otro lado del mundo, pero todos comparten algo: están pensando en el contenido de la crítica y ese es el comienzo del debate.

La crítica no es una ciencia, aunque algunos críticos vivan tan pagados de sí mismos que dejarían cortarse un brazo a cambio de convertir su opinión en dogma de fe. El crítico pasa lo que ve por le tamiz de sus gustos y su experiencia personal: el nuestro es el ejercicio más subjetivo que se pueda concebir. Y como tal debe ser contemplado. 

Aquí no se dictan sentencias; más bien se muestran pareceres. Es lo que iguala al crítico con cualquier ciudadano. ¿Quién no opina sobre lo que come? Da igual si es en voz alta o con la boca chica, lo hacemos cada vez que nos sentamos a la mesa o nos levantamos de ella. No hay razones para impedir que un crítico haga lo mismo que los demás repiten cada día. La diferencia está en que nosotros no hacemos en un medio público y, sobre todo, en que nos pagan por ello. ¿Saben donde se marcan las distancias reales? En el peso que el lector da a nuestra opinión y la confianza de quienes te siguen: la crítica exige credibilidad y esta se nutre del conocimiento.

[...] El crítico no disfruta comiendo en restaurantes que no le gustan; preferiría que todos fueran buenos. A la espera de encontrar un universo paralelo en el que todo sea fascinante, seguiremos con lo nuestro. Espero que lo entiendan."

Medina, I. (2013) El crítico y la crítica. El nuestro es el ejercicio más subjetivo que se pueda concebir. En: Somos, 9 de noviembre de 2013. p 39.

domingo, 24 de julio de 2016

5 críticos que nos caen antipáticos

Intervención en el I Encuentro de Críticos de Arquitectura Peruana. 22 de Julio, 2016.
"Al principio yo pensaba que estaba fingiendo ser director de cine. En algún momento, simplemente, se me fue. La sensación de estar fingiendo se fue. Y sentí: 'Ok, soy un director, supongo que ahora soy un director'."
Sydney Pollack, 2006. Sketches of Frank Gehry
¿En qué momento nos volvimos críticos? ¿Qué nos legitima como tales?

Hay varias posibles respuestas. La periodicidad y la constancia, el momento en el que alguien nos paga por hacerlo - que, siento honestos, es casi nunca - el que otros crean que uno es un crítico.

Criticar, en realidad, es algo personal y como tal, nace de una necesidad persona. Criticamos porque sentimos que necesitamos expresarnos. Opinar.

¿La crítica nace siempre de la indignación?

Frecuentemente, pero no debería ser así.
La crítica, la buena crítica, nace de la experiencia estética. Algo nos toca el alma y sentimos la imperiosa necesidad de compartirlo. 

Pero también existe quien critica porque quiere sonar inteligente o sofisticado... o porque quiere destruir a alguien o a algo.

Y es así que tenemos los 5 tipos de críticos que a todos nos caen antipáticos:

  • El autorreferencial: Critica siempre refiriéndose a su propia obra, teórica o proyectual. Cita sus propios artículos, muestra sus obras o proyectos como paradigmas de lo correcto y, cuando las cosas no salen bien, es el primero en decir "se los dije". Algunas veces este crítico usa la crítica como herramienta para conseguir un proyecto. Va a criticar todo lo relacionado a este hasta que, finalmente, reciba la comisión. Su crítica muere en ese momento.

  • El resentido: Usa la crítica como válvula de escape ante sus propias frustraciones; hace de esta un ataque envidioso. Muchos críticos son acusados de esta actitud aunque no la tengan. Es una de las principales defensas contra la crítica por quienes no la practican.
    Variante - el rajón: Con un poco más de intensidad, a este individuo nada le huele y todo le apesta. Usa la crítica como un arma, sin piedad.

  • El (pseudo) intelectual: Quiere mostrarse inteligente, erudito, sofisticado. Le interesa más el sonido de su propia voz que el efecto que su crítica pueda generar. Con el uso de palabras complejas y términos oscuros, es una crítica difícil de leer y poco efectiva.

  • El amigo de todos: No se quiere pelear con nadie. En el mejor de los casos, sus críticas son simples descripciones; frecuentemente, sin embargo, son completamente positivas, sin espíritu crítico alguno. Esto, que parece no ser tan malo, desvirtúa la crítica y puede dar falsas sensaciones de lo que el proyecto realmente es.
    Variante - el sobón: Critica con una agenda personal. No quiere no pelearse, quiere caer bien, y usa la crítica para no perder amigos o subir puntos con el jefe.

  • El "silvestre": Tiene opiniones sobre todo y todos y las suelta sin filtro alguno... y sin estar verdaderamente informado. En algunos casos da en el clavo, pero en la mayoría su crítica es en realidad una queja del momento.

Todos los que alguna vez hemos hecho crítica, hemos caído en una o más de estas cinco actitudes. Regreso al inicio: la crítica es un ejercicio personal. Empieza por conocerse uno mismo y saber de cuál pie se es más propenso a cojear.
"La crítica es el arte de amar. Es el fruto de una pasión que no se deja devorar por sí misma, sino que aspira a controlar una vigilante lucidez. Consiste en una búsqueda incesante de la armonía al interior de la pareja pasión - lucidez. Si uno de los dos términos prevalece sobre el otro, la crítica pierde gran parte de su valor."
Jean Douchet, 1961, Cahiers du Cinéma 

miércoles, 20 de julio de 2016

Introducción a la problemática de la crítica (J. M. Montaner)

"En primer lugar, es evidente que el contexto de la crítica es el de la geografía de la democracia, el de los territorios en libertad. Sólo hace falta ver cuáles son los lugares donde se han desarrollado estas tradiciones críticas o donde existen los grandes museos y las grandes editoriales de temas artísticos. Ningún país, sin un vital y consolidado proceso democrático, puede aspirar a generar ninguna propuesta relevante en el campo de la crítica artística. [...]

Historia, crítica y teoría se complementan y son, a la vez, totalmente distintas en sus métodos y objetivos. La historia trabaja sobre los documentos del pasado para reconstruir y reinterpretar los hechos. La crítica afronta la obra contemporánea, en su momento y contexto, para explicarla. La teoría constituye la más alta elaboración conceptual, es excepcional y no se puede hacer sin el conocimiento de la historia, ni se puede sustentar si no se pone a prueba con la crítica. Asimismo, en toda crítica ha de haber detrás, para que sea consistente, una teoría.

Deberíamos añadir que crítica, teoría e historia, a pesar de utilizar métodos distintos y tener objetivos propios, beben de las mismas fuentes; tal como señaló Benedetto Croce, son inseparables. La historia ha de ser siempre contemporánea, no pudiéndose separar de su identidad crítica, de la interpretación y el juicio de los valores estéticos. En este sentido, es evidente que en la cultura latina (en el arco Mediterráneo y en Latinoamérica) han predominado autores dedicados a la vez a la crítica y a la historia y, en cambio, en culturas centroeuropeas y nórdicas (especialmente Alemania e Inglaterra, incluyendo Madrid) se ha disociado claramente el trabajo de la crítica del de la historia.

Para el estudio de los fenómenos arquitectónicos y urbanos es básico, desde el punto de vista del método, tener en cuenta la cultura arquitectónica en tres ámbitos:

- La enseñanza: es decir, conocer las distintas tradiciones de las escuelas y facultades de Arquitectura; su evolución desde las ingenierías o las bellas artes a las escuelas de arquitectura; sus fundadores y teóricos más importantes; sus ideas, métodos y planes de estudios.

- La Difusión: es decir, el mundo editorial y las revistas de arquitectura, arte y cultura. El mundo editorial ha sido muy importante en Argentina [...] también se ha desplazado hacia México, Venezuela, Brasil y Colombia. Ello es clave para la difusión de la cultura arquitectónica.

- El Pensamiento: es decir, la transmisión de las ideas a través de las posiciones teóricas utilizando distintos medios de expresión y difusión."

Montaner, J. M. (2011) Arquitectura y crítica en Latinoamérica. Buenos Aires: Nobuko. pp 19-20.

martes, 19 de julio de 2016

Mitos de la crítica (de arquitectura) IV


Para el cuarto mito, nuevamente usamos un comentario que tiene más de una idea.

La primera es evidente... e incorrecta. Es tal vez el mito más generalizado sobre la crítica: que esta es negativa. Es decir, que criticar es sinónimo de maletear, hablar mal de algo o alguien, buscar las faltas, denigrar, disminuir y un largo etcétera de sinónimos.

O si no pregunten a cualquier alumno de primer ciclo de arquitectura, cuando le cuenta a su madre que le "criticaron la maqueta". "¡¿Que te hicieron quééé?! ¡¿Y ese qué se cree para venir a criticar a MI hijito/a?!"

Seamos honestos. Muchas veces la crítica es así: centrada en los aspectos negativos, casi regodeándose en ellos, y dando la impresión final que no queda nada positivo por decir. Esto es especialmente dañino cuando hablamos de críticas de taller, cuando a un alumno le es tan necesario escuchar las cosas malas como las cosas buenas de su proyecto. 

Pero luego de algunas semanas aprendemos rápidamente que la crítica no debe ser sólo negativa y que, aún si la es, esta apunta a mejorar el proyecto. O sea que aún si se centra en los aspectos menos rescatables de este, al final todo redundará en mejoras. ¿Por qué al salir olvidamos esto con tanta facilidad? ¿Por qué nos volvemos picones y reaccionamos de mala manera cuando una crítica es negativa? Y los que critican, ¿por qué sólo mencionar esto y rara vez enfatizar en los aspectos positivos? Tal vez porque nos gusta el morbo, el chisme y el raje; tal vez porque nos sentimos interesantes, más capaces (¿superiores?) al señalar los puntos flacos de un proyecto; tal vez porque somos antipáticos.

La segunda idea es y no es un mito. Si te maleteo no me vas a auspiciar. Los únicos que tienen algo que perder de la crítica arquitectónica son aquellos que lucran con el producto criticado: proveedores, vendedores de revistas y, eventualmente, el arquitecto, si es que la crítica es especialmente mezquina y se centra no en el objeto - como debería ser - sino en la persona. Entonces, sí, es una suerte de chantaje del que ya se ha hablado en un reciente video de Marco Aurelio Denegri. 

Hay una segunda dimensión en este chantaje. "No voy a criticar a Fulano porque es mi pata y luego se resiente conmigo". "No voy a hablar mal de la obra de Mengano, porque es si en el futuro quiero trabajar para él, no voy a poder". Esto también es cierto. Personalmente hay opiniones que he preferido no dar por este temor: porque Fulano realmente me cae bien y prefiero mantener la cordialidad y porque tengo miedo que Perencejo me raye la pintura del carro si publico algo en contra de su más reciente obra. Más de una vez he leído que el oficio de crítico es solitario, y que éste está condenado a ir perdiendo uno a uno a sus amigos. 

Tal vez eso sea lo responsable: abstenerse de criticar si hay algún conflicto de intereses, con el fin de que la crítica sea, en la medida de lo posible, sobre el objeto y nada más que sobre el objeto. O, dicho de otro modo:
"Una crítica ilustrada, justa e imparcial no es algo frecuente ni común. Supone, al menos, ejercitar el conocimiento, el gusto y el coraje: y esto no se encuentra reunido frecuentemente."
Alexandre-Balthazar Grimod de La Reynière (1797) Le Censeur dramatique ou Journal des principaux théâtres de Paris

lunes, 18 de julio de 2016

Mitos de la crítica (de arquitectura) III


Este mito me gusta mucho, tal vez porque yo misma me lo creí durante un tiempo. De hecho, el comentario tiene en parte muchísima razón.

La arquitectura tiene mucho discurso vacío, mucho "floro y banalidad", que se hace pasar por crítica y, muchas veces, se toma como tal. Esto es especialmente peligroso cuando se encuentra en medios de difusión  - revistas, periódicos, televisión - a los que muchos pueden tener acceso. Son discursos que no aportan al proyecto, a la crítica o a la disciplina y, peor aún, muchas veces distraen de lo importante de la obra a la que se están refiriendo.

La otra variante es la crítica "pseudo-erudita". Esta se encuentra en medios de difusión más restringida; casi siempre va dirigido a arquitectos o estudiantes de arquitectura. Con el uso de palabras complejas, términos propios de nuestro argot profesional y frases rebuscadas, se hace difícil de entender, sin por eso se más rica en su mensaje. En el mejor de los casos, el lector queda confundido. La mayoría de veces, sin embargo, simplemente se aburre. Para quien no es arquitecto, esta pseudo-erudición asusta y cae pesada.

La crítica responsable y real puede o no ser erudita. En "Métodos de crítica y respuesta a la crítica" (1976: 20) Wayne Attoe considera que una crítica puede aparecer "en el periódico diario, en un taller de diseño, o en la forma de ventanas vandalizadas en un proyecto de vivienda multifamiliar". Lo que estas tres críticas tienen en común es el hecho que el edificio al que se refieren ha tocado la vida de quienes las han hecho.

Evidentemente, las ventanas vandalizadas no son una situación ideal, pero nos dicen tanto como un escrito pueda hacerlo y, como hemos visto líneas arriba, a veces incluso más. La arquitectura nos toca a muchas más personas que al arquitecto y al cliente: los constructores, los caminantes, los usuarios ocasionales, todos terminan siendo partícipes del hecho arquitectónico y pueden, por lo tanto, tener una opinión sobre este.

La opinión de alguien formado en arquitectura, arte o urbanismo, la de alguien que pasa extensas horas investigando el objeto en cuestión y formulando ideas sobre el mismo, tiene importancia. Así como la tiene el comentario casual hecho por un paseante en un paradero, que puede estar cargado de una verdad dada por el uso cotidiano, que al erudito puede escapársele. Más que señalar si uno es mejor o más válido que el otro, es importante tomar ambos como lo que son, opiniones. Mejor o peor argumentadas, mejor o peor informadas, y con distintos objetivos.
En lugar de hablar menos, lo que necesitamos son más críticos - críticos ciudadanos - equipados con el deseo y el vocabulario para volver a hacer la ciudad. (Lange, 2012: 8)
De poco sirve que la crítica "erudita" halague la volumetría o cómo el objeto arquitectónico en cuestión se inserta dentro de la historia de la arquitectura, si para sus usuarios cotidianos el acceso es incómodo y los espacios interiores están mal iluminados.
Cuando hablamos de cómo la arquitectura es importante, es fundamental entender que el modo en que ésta es importante - más allá, por supuesto, del hecho obvio de dar cobijo - es el mismo modo en el que cualquier arte importa: hace la vida mejor.
Paradójicamente, es frecuente que la arquitectura más mundana sea la que más nos importa - el techo sobre nuestras cabezas, el edificio cualquiera que nos protege de la lluvia y nos da lugares para trabajar y comprar y dormir y ser entretenidos." (Goldberger, 2009: 2)
La crítica arquitectónica puede apuntar a varios objetivos, como lo menciona el artículo de Attoe. Lo que todo tipo de crítica tiene en común es que nos da la oportunidad de ver al objeto que critica desde una perspectiva que puede no ser la nuestra. De este modo, amplía nuestros horizontes. Puede que no esté de acuerdo con los comentarios sobre un determinado edificio, pero al leerlos, me fijo en aspectos de este que no había considerado en un primer momento. Tomo prestada, por un momento, la experiencia de otro.

Dejo para terminar una reflexión del arquitecto José Bentín, publicada en su Facebook hace un año. 


Attoe, W. (1976) "Methods of Criticism and Response to Criticism". JAE, Vol. 29, No. 4 Architecture Criticism and Evaluation. pp. 20-21. 
Goldberger, P. (2009) Why Architecture Matters. New Haven: Yale University Press.
Lange, A. (2012) Writing About Architecture. New York: Princeton Architecture Press.

domingo, 17 de julio de 2016

Por qué importa la arquitectura (P. Goldberger)

"Este libro no aboga por una única teoría de la arquitectura, una cosmovisión omnicomprensiva que pueda dictar las formas a los arquitectos y explicárnoslas a los demás. Yo no creo que exista algo parecido a una receta universal para la buena arquitectura; incluso en épocas de una coherencia estilística mucho mayor que la nuestra, siempre ha habido multitud de maneras en las que los diversos arquitectos han decidido construir. Me emociona la mejor arquitectura de cualquier estilo y cualquier periodo [...]. La arquitectura adopta formas muy diferentes en las diferentes culturas, pero la naturaleza de nuestra experiencia en asuntos tan fundamentales como las proporciones, la escala, el espacio, la textura, los materiales, las figuras y la luz no es tan distinta como puede ser la apariencia de la propia arquitectura. Y es el esfuerzo por entender estas cosas básicas lo que más me interesa; mucho más, sin duda, que cualquier teoría, dogma o tradición cultural que defienda que hay una única manera aceptable de construir.

Al ser artistas, con frecuencia los arquitectos ven las cosas de un modo distinto; y está bien que lo hagan, pues probablemente eso contribuye a crear gran cantidad de obras, si creemos que existe un camino verdadero. Esas anteojeras que representa la teoría pueden resultar útiles, tal vez incluso esenciales, para los artistas en la creación dle arte. Pero no creo que ellos ayuden a todos los demás a apreciarlo y entenderlo.

[...]

Aunque hay muchos caminos para llegar al reino de los cielos de la arquitectura, esto no significa que no siga habiendo indicadores a lo largo del camino. Algo tiene que ayudarnos a distinguir el bien del mal. Algunos de esos indicadores son puramente estéticos: buena parte de las proporciones, por jemplo, se basan en la pureza de la llamada "sección áurea", ese rectángulo de aproximadamente 3x5 cuya relación entre altura y anchura resulta bastante agradable para la vista: ni demasiado cuadrada ni demasiado alargada. Podemos analizar hasta la saciedad esta y otras combinaciones que hacen que los edificios resulten agradables como objetos [...], pero tales análisis no nos llevarán muy lejos. En última instancia, la arquitectura - aunque puede alcanzar elevadas cimas estéticas - adquiere significado gracias al equilibrio entre las preocupaciones estéticas y las demás; debe entenderse como un conjunto de condiciones complejo y a menudo contradictorio en el que el arte trata de lograr cierta distensión con las realidades del mundo. La arquitectura siempre es una respuesta a unas limitaciones: los condicionantes físicos y financieros, o las exigencias de la función. Si se ve puramente como un arte o puramente como una actividad práctica, nunca se comprenderá realmente.

[...] El único modo de aprender es mirar, volver a mirar, y luego mirar un poco más. Aunque esto no garantiza que nos convirtamos en entendidos en arte - al igual que probar muchos vinos no convierte a nadie en un experto catador -, se trata del único comienzo posible y, en última instancia, de la parte más urgente de ese largo proceso de aprendizaje. [...]

Todo provoca cierta sensación; no solo las obras maestras, sino todo lo que existe en el entorno construido. El propósito de este libro es plantearse qué nos hacen sentir las cosas cuando las tenemos delante, cómo nos afecta la arquitectura tanto emocional como intelectualmente. Este libro no es una obra de historia de la arquitectura, ni una guía de los estilos, ni un diccionario de arquitectura, si bien contiene elementos de esas tres cosas. Su mensaje más importante - espero - es animar a los lectores a mirar y a aprender poco a poco cómo confiar en su propio ojo. Miremos en busca de lo esencial, no del detalle estilístico superficial. Pensemos en las intenciones, pero no seamos demasiado indulgentes en su favor, pues han sido el origen de más arquitectura mala que buena. Al igual que en el arte, las intenciones son necesarias, pero son un comienzo, no un fin en sí mismas. Cómo se convierten las buenas intenciones en ideas serias que, as su vez, inspiran la creación de formas construidas que son capaces de agradarnos o, mejor aún, de conmovernos: este es el tema del resto de este libro."

Goldberger, P. (2012) Por qué importa la arquitectura. Madrid: Ivory Press. pp 27-30


www.amazon.com
"Paul Goldberger, an quien el Huffington Post ha llamado 'la figura principal de la crítica arquitectónica', es en la actualidad editor colaborador de Vanity Fair. Entre 1997 y 2011 fue el Crítico de Arquitectura del New Yorker, donde escribió la celebrada columna 'Sky Line' en la revista [...] Comenzó su carrera en The New York Times, donde en 1984 su crítica arquitectónica ganó el premio Pulitzer a Distinguished Criticism, el mayor galardón en periodismo."  (www.paulgoldberger.com/biography).

La cita presentada es la introducción a su libro Why Architecture Matters. El mensaje explica de modo indirecto la postura del autor sobre la crítica arquitectónica y la importancia que le da a la misma.
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