sábado, 7 de enero de 2017

Historia de la arquitectura moderna (L. Benevolo)

"Una historia de la arquitectura moderna tiene por objeto presentar los acontecimientos contemporáneos enmarcados por sus inmediatos precedentes; debe, por tanto, remontarse en el pasado tanto cuanto sea necesario para completar el conocimiento del presente y situar los hechos contemporáneos con la suficiente perspectiva histórica.

Las primeras dificultades que surgen se refieren al campo de la investigación: ¿hasta dónde conviene retroceder en la cadena de hechos pasados? y, dado que el concepto de arquitectura no está establecido de una vez por todas, sino que varía también con el tiempo, ¿a qué hechos debe circunscribirse la investigación? [...]

Hasta la segunda mitad del siglo XVIII, resulta fácil entender los sucesos de la arquitectura según un cuadro unitario; las formas, los métodos de proyectar, el comportamiento de los proyectistas, de los clientes y de los realizadores son distintos según tiempo y lugar, pero se desarrollan en el ámbito de una relación que, en el fondo, se mantiene fija y definida, entre arquitectura y sociedad. Cambian los problemas particulares propuestos a los arquitectos, y, también, las respuestas que éstos dan, pero la naturaleza del servicio que el arquitecto rinde a la sociedad y las funciones que la sociedad le ha delegado no son, desde hace tiempo, objeto de discusión. [...]

Pero desde mediados del siglo XVIII, sin que se produzca interrupción laguna en la continuidad de las experiencias formales, al mismo tiempo, incluso, que el lenguaje arquitectónico parece alcanzar una particular consistencia, las relaciones entre arquitectura y sociedad comienzan a transformarse radicalmente. [...] Conviene, pues, ampliar el campo de observación y someter directamente a examen múltiples hechos técnicos, sociales, económicos que, a partir de 1750, se hayan en rápida mutación, aunque al principio no sea del todo evidente su conexión con la arquitectura. En varios campos, dentro y fuera de los límites tradicionales, emergen nuevas exigencias materiales y espirituales, nuevas ideas, nuevos instrumentos de intervención que, en un instante dado, convergen en una nueva síntesis arquitectónica, profundamente distinta de la antigua. Sólo así es posible explicar el nacimiento de la arquitectura moderna que, de otro modo, resultaría completamente incomprensible: si nos limitásemos, de hecho, a una historia de las formas, deberíamos postular una neta solución de continuidad, un corte brusco respecto da la tradición, cosa formulable en una polémica, pero no admisible históricamente"

Benevolo, L. (2002 [1960]) Historia de la arquitectura moderna. Barcelona: Gustavo Gili. pp 9-10.

lunes, 2 de enero de 2017

Cámara de eco, arquitectura y nuestra burbuja

Cuando D. Trump salió elegido presidente de EEUU hace algunos meses, muchos intentaron entender por qué. Un artículo de The Guardian, analizando la situación, propone una teoría interesante: redes sociales como Facebook, al no editar o siquiera comprobar la validez de lo publicado, y al impulsar noticias con el único criterio de la cantidad de "likes" que reciben, distorsionan la información al punto de llegar a balancear los resultados de una elección presidencial.
"La verdad de un pedazo de contenido es menos importante que si éste es compartido, "gustado" (liked) o monetizado." (Solon, 2016).
¿Qué tiene que ver esto con la arquitectura y la ciudad?

Dentro de los pocos medios de comunicación impresos que hablan de arquitectura, nos encontramos una oferta que puede ser costosa, insuficiente o incompleta. Recurrimos entonces a Internet. Nos afiliamos a Architectural Review, seguimos a Plataforma Arquitectura y es así que redes sociales como Facebook y Twitter terminan siendo nuestra principal fuente de información sobre las cosas que competen a nuestro quehacer. 

Nos enteramos del último Pritzker pocos segundos después de su nombramiento... y lo seguimos viendo una y otra vez durante la siguiente semana, a medida que nuestros contactos - amigos o profesionales - van dando like o comparten una noticia u otra. Nos indignamos al unísono por el reciente incendio en la Plaza dos de Mayo, y concordamos en la necesidad de tomar medidas serias para preservar nuestro patrimonio. Alzamos una ceja con ironía o fascinación (no faltan los escandalizados) frente a las fotos compartidas sobre el uso de una fuente pública como piscina en Chorrillos. Protestamos sobre la basura en las playas, mostrada en unas fotos publicadas por Sofía Mulanovich que nos apresuramos en compartir. Hace unos meses, del mismo modo, nos unimos en la indignación del by-pass de 28 de Julio, protestamos más de una vez, y no perdimos tiempo en compartir, tiempo después, las noticias que demuestran cómo éste resultó ser un fracaso (nosotros lo advertimos, ¿no?)

¿Y qué tiene de malo?

El efecto de cámara de eco sucede cuando una noticia es repetida (rebota como el eco), tergiversada, aumentada, hasta que se vuelve verdad indiscutible. En las redes sociales, donde no sólo la cantidad de likes decide qué nos muestra nuestro muro, sino que además podemos esconder las noticias que no nos interesan o nos molestan, esto aumenta mucho más. Es poco probable que se publique algo que no nos interesa, o la opinión de alguien completamente contraria a la nuestra. El algoritmo que regula lo que las redes nos envían lo impedirá. Después de todo, esperamos que Facebook nos entretenga. 

El problema es que las redes también nos informan, puesto que recurrimos a ellas para enterarnos, para dialogar y para protestar. 

Pero, como en la cámara de eco, las noticias son las mismas, las opiniones similares, y terminamos sorprendidos cuando asomamos la cabeza afuera y encontramos que la aprobación del alcalde sigue alta y que la gente quiere más by-passes. "¿Cómo? ¡Pero si es obvio que eso está mal!", nos indignamos.

https://pdemented.files.wordpress.com/2016/10/confirmation.png

Las redes sociales nos informan, pero parece que al mismo tiempo contribuyen en encerrarnos más en nuestra burbuja. Discutimos, sí, pero con gente cuya opinión no difiere tanto de la nuestra. Buscamos diversas opiniones, también, pero dentro de un menú que ya está hecho a la medida de nuestros "likes" previos. En añadidura, los contenidos de Internet están diseñados para ser de fácil consumo, con contenidos que podemos consumir durante un semáforo en rojo o en una breve pausa en la chamba. 
"Las historias online son a la curiosidad intelectual lo que el fast-food es al hambre." (Chamorro-Premuzic, 2014)
Como arquitectos tenemos la misión de acercarnos a la gente, de dialogar y construir lazos con la cotidianidad, si es que pretendemos tener un impacto positivo en nuestras ciudades. Esta sobremediatización, sin embargo, nos obliga a escoger, y al hacerlo, nos estamos aislando, alejando, al ignorar la opinión incómoda o al no buscar más allá de nuestro muro las noticias que puede que no nos gusten, pero que están definitivamente ahí. 

Los arquitectos no podemos permitirnos este lujo.


Artículos citados:

Solon, O. (2016) "Facebook’s failure: did fake news and polarized politics get Trump elected?" En: https://www.theguardian.com/technology/2016/nov/10/facebook-fake-news-election-conspiracy-theories.

Chamorro-Premuzic, T. (2014) "How the web distorts reality and impairs our judgement skills" En: https://www.theguardian.com/media-network/media-network-blog/2014/may/13/internet-confirmation-bias

viernes, 9 de diciembre de 2016

Los tres peores tipos de profesor de taller que te puedes encontrar en las universidades peruanas y cómo combatirlos (M. Monge)

Por Marco Monge Jiménez, segunda Mención Honrosa en el Primer Concurso Nacional de Crítica Arquitectónica.

Publicado en ArchDaily el 5 de diciembre de 2016.

"[...] Puesto n°3 – La Estrella

Muchos creerían que tener un starchitect como profesor del taller de diseño es equivalente a ganarse la lotería. Nada más alejado de la realidad. Si bien el starchitect es casi siempre la mejor opción dentro del abanico docente, algunos pueden ser unos verdaderos “flautistas de Hamelín”. La lógica comercial dentro de la que se mueven, los obliga, en la mayoría de casos, a construir un discurso personal que diferencie su producción con la de sus competidores y por consecuencia a inventarse una visión personal (y arbitraria) de la arquitectura, con la que venden y se venden. Son, antes que arquitectos y docentes, una marca. [...]

Puesto n°2 – El Groupie

[...] su existencia es solo posible por la deplorable calidad educativa de este país, donde se permiten escuelas como sucursales de hamburgueserías y donde a falta de profesores, buenos son la “hinchada” de exalumnos. Es en aquel escenario donde a recién egresados sin experiencia alguna se les asignan cátedras para las que evidentemente no están preparados. Con el único mérito de ser el alumno preferido del decano de turno, del director de escuela, o miembro vitalicio del partido de estudiantes gracias a haber permanecido en la universidad el tiempo suficiente como para terminar la carrera dos veces. Habiendo, sin lugar a dudas, egresados con mejores cualidades, son a estos a quienes ponen a dirigir talleres. [...]


Imagen del autor
Puesto n°1 – El Último Recurso

 Muchos años después, pasada la euforia de la juventud y habiéndose chocado innumerables veces con la realidad que les hizo darse cuenta que no llegarán a ser como sus ídolos, se construye aquel personaje que lidera la escoria docente. No se abrió al debate, no permitió posibilidades distintas, y muchos años después solo le quedó ser profesor. Enseñar es su último recurso. Es tal su frustración que lo único que hace es el mínimo indispensable para que no lo boten. Enseña poco, por no decir nada, pasa la mitad de la clase en el café y puede tener la misma diapositiva tres o cinco años sin modificación alguna. ¿Pero, por qué sigue allí? Por el dinero, no sabe hacer otra cosa y la paga no está mal."

Leer el artículo completo aquí.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

La Megaforma fallida: el campus de la UTEC en Lima (J. Márquez)

Por Joaquín Márquez Ruesta. Primera Mención Honrosa en el Primer Concurso Nacional de Crítica Arquitectónica.

Publicado en ArchDaily el 29 de noviembre de 2006.

"Enorme, como un estadio de fútbol hecho a medias, el Campus de la UTEC de Grafton Architects, diseñado entre el 2011 y el 2012 y cuya primera etapa se culminó el 2014, es actualmente el principal hito de bienvenida a Barranco, en Lima.

Google Street View
[...] Basta prestar un poco de atención al entorno del proyecto para darse cuenta de que los acantilados no están ahí. Su inclusión en el discurso es arbitraria y soslaya un verdadero elemento del contexto natural del proyecto que es la Quebrada de Armendáriz. La reduce a ser “un dedo verde que viene desde el mar”. [...] si había que pensar en la Quebrada solo como un paisaje verde, al menos valía la pena verlo ¿cierto? Pero el proyecto se castra a sí mismo de esa oportunidad al decidir rígidamente su orientación. Y además la materialidad y el lenguaje formal propuestos por Grafton para este ‘Acantilado’ evocan más fácilmente los afilados farallones rocosos de las Islas Británicas que nuestros acantilados de barro y piedras redondas. La idea del ‘New Man-made Cliff’ es pues, también, insostenible.

¿Cómo juzgar entonces a este proyecto? En la honestidad de sus propios términos. Cuando uno lo ve entiende que en él no hay interés por el paisaje ni por la ciudad. ¿Esto le hace un mal edificio? No necesariamente. El edificio funciona aunque solo sea para sí mismo. Y eso sí es una pena pues este proyecto tenía condiciones para ser trascendente: la mesa estaba servida pero el ensimismamiento ganó. Lo que pudo ser una obra maestra —muchos con ligereza lo han calificado así— apenas llegó a ser correcto. Y era necesario explicarlo y decirlo."

Leer el artículo completo aquí.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Efecto Goldenberry o dos maneras de responder a la crítica (I. Romero Alamo)

"[...] Grandes Éxitos de la Arquitectura Peruana realiza la segunda edición de sus premios Goldenberry —mueca a los Golden Raspberry como parodia del Oscar, y en este caso como burla de la Bienal del Colegio de Arquitectos— como un ejercicio virtual y de pretendida democracia al permitir el "voto popular", y con cierta rigurosidad al tener un jurado especializado (Cristina Dreifuss, Javier Vera y Lucho Gris) que se compre el pleito de escoger "lo peor de la arquitectura peruana".

[...] Todo esto ha generado más que sólo risas y comentarios fugaces. Por ejemplo, dos reacciones en las que vale la pena detenerse.

(Grandes Éxitos de la Arquitectura Peruana)
Una de ellas es la de Jorge Sánchez, miembro de Nómena. Los proyectos de espacio público de Nómena fueron duramente cuestionados por Javier Vera y Lucho Gris. Esto ocasionó el normal descargo de Sánchez a la crítica de Vera y este último efectuó la réplica respectiva. Ambos con justificaciones ciertamente coherentes. Para Sánchez, Vera critica el proyecto sin mayor conocimiento. Vera argumenta que su crítica se centra en el trasfondo de la obra de Nómena. Prometen en el futuro profundizar el tema. [...]

La otra reacción ha sido la de Luis Longhi. Su reacción se ha mostrado en el bando opuesto. Ha reaccionado como si la opinión del otro, cuando es cuestionadora, no tuviese valía. Entre broma y broma Longhi expone su pavor e intolerancia a quien se atreve a ponerle peros a su obra. Para él las críticas son producto de la envidia; y lo peor de todo es que considera que dicha persona no está en capacidad de opinar de la arquitectura (su arquitectura) porque no la 'hace' y no está llena de la "dotación divina" de la que él se enorgullece.

Su postura es potencialmente dañina. Encapsula al arquitecto en un mundo creativo donde el centro son las ideas y la "intuición", y lo demás sólo dependencias prescindibles. No es positivo. De repente sí el primer año de estudios, pero no es pertinente su presencia rígida cuando aterrizar en la 'suciedad' del mundo real está a la vuelta de la esquina. Y a eso apunta.

Expresiones de Longhi como "tu envidia es mi progreso" o "qué sabe el burro de alfajores" no afectan a los aludidos, sino que crean en muchos de los que le siguen de manera casi fanática la idea errada del arquitecto como una persona incuestionable y perfecta. Estos son algunos de los prejuicios y perjuicios más grandes de los que adolece la arquitectura (en el Perú)."

Leer el artículo completo aquí (vale la pena)

martes, 8 de noviembre de 2016

Premios Goldenberry 2016 - Resultados

La siguiente nota se publica por encargo del equipo de Grandes Éxitos de la Arquitectura Peruana, tal y como se nos fue enviada.



RESULTADOS


PREMIOS GOLDENBERRY 2016


Escribe Grandes Éxitos de la Arquitectura Peruana:
Con mucho esfuerzo hemos llegado a concretar la segunda edición de los Premios Goldenberry o los premios a lo peor de la arquitectura peruana. A estas alturas no tenemos más que agradecer a las miles de personas que nos siguen y a los cientos de usuarios de Facebook que se animaron a elegir a quienes ellos consideraban “lo peor de la arquitectura peruana”. De la misma manera queremos agradecer al jurado, comformado por Cristina Dreifuss, Lucho Gris, Arquitecto Peruano y Javier Vera, por darse un tiempo para tomarse en serio este evento y darle la altura que –creemos– merece. Con satisfacción podemos decir que se ha alcanzado el éxito de la edición anterior y que el espíritu crítico está presente en la arquitectura peruana, aunque sea, por ahora, de manera virtual.
Sin más preámbulo damos paso al veredicto del jurado, sin antes indicar que cada uno de ellos eligió de manera independiente a sus ganadores (en orden de mérito) y que estos resultados fueron contrastados matemáticamente para elegir con justicia al ganador.

Comentario previo del jurado (Javier Vera):
Grandes éxitos de la Arquitectura Peruana es un fenómeno que ha revivido el interés por la crítica, aunque esta sea desde la clandestinidad y apoyada en el humor.
Acepté ser jurado de los premios Goldenberry por segunda vez porque respeto a don Héctor Velarde, más aun con esas gafas. También porque el otro jurado es una caricatura. Y porque nadie más quería aceptar. Quizás lo vean como una payasada, o crean que criticar un proyecto será enemistarse con su autor. Ni lo uno ni lo otro. Ojalá empezáramos a decirnos las cosas, y pudiéramos hacerlo seriamente pero sin tanta solemnidad, por el bien de esta ciudad en crisis.
He revisado todos los comentarios en la página de facebook. Intento que mi aporte sea no solo dar mi punto de vista, sino también tratar de interpretar el sentimiento colectivo respecto a esta especie de autocrítica pública que espero se convierta en una tradición, ojalá más respetable que nuestras bienales (no está difícil).
   
FALLO DEL JURADO

1.     Escribe CRISTINA DREIFUSS
EDIFICIO UTEC
Como objeto arquitectónico puede no ser terrible. Al no haberlo recorrido en su totalidad, o usado de forma sostenida, mi juicio al respecto es limitado. Lo que sí es un terrible error es la presencia urbana. Fuera de escala, y ocupando un terreno que acentúa este aspecto, desde cualquier ángulo que se lo vea, este edificio parece un mal fotomontaje con respecto de su entorno. La muralla perimétrica de la parte inferior no hace sino hacer más evidente el límite del acceso a las playas y el material escogido, lejos de lograr una mímesis con los acantilados que sí se observa en proyectos como el LUM, le da al conjunto un aspecto inacabado.
Hay obras de arquitectura malas. Muchas. Lo que hace a la UTEC especialmente destacable y, a mi juicio, merecedora del Aguaymanto de Oro, es que su fealdad es urbana, masiva, ruidosa, y nos afecta a todos.
PASEO YORTUQUE / CASA CHULLPAS
Ambos proyectos constituyen dos escalas de la misma idea: un capricho por la forma y el detalle gratuitos, propio del diseño de un parque temático. Los gustos personales, arbitrarios y subjetivos de sus promotores/arquitectos/diseñadores son protagonistas de la intervención. El Paseo, en este sentido, podría ser un poco peor, puesto que debido a su escala urbana, impone dicho capricho a los usuarios. Sin embargo la gente parece disfrutarlo. En el caso de la casa, el alcance del capricho es más limitado, menos dañino, igual de pintoresco.
No hay mucho más que decir. Cuando el ornamento es gratuito, criticarlo es vano. A algunos gusta, a otros - posiblemente a la mayoría - no.

2.     Escribe LUCHO GRIS, ARQUITECTO PERUANO
“CONDICIÓN MURARIA”
De un tiempo a esta parte los arquitectos empezaron a embadurnar sus creaciones con discursos rebuscados e innecesarios, convirtiéndose en práctica frecuente para quienes quieren parecer inteligentes. Los hay de todo tipo, algunos buenos, otros mediocres, superficiales, ingenuos, retóricos o simplemente inverosímiles. El discurso particular de Llosa-Cortegana, entra en esta última categoría. Resulta imposible comprender cuales fueron las motivaciones que lo provocaron, pues carece de sentido en todos los aspectos imaginables. Si dotarlo del clásico barroquismo ya es inútil; ellos, en su afán de teatralizar su afinidad filosófica Deleuziana; se aventuran, además, a la invención de palabras para que como verso resulte aún más complejo. Sin duda un ultraje a la lengua de Cervantes. ¡Ay! Estos posmodernos.
PASEO YORTUQUE
Cuando se creía que Chiclayo tenía suficiente con el Paseo de las Musas, viene alguien y construye el Paseo Yortuque. Sin embargo, esto no es gratuito, las aberraciones levantadas en espacios públicos son una constante en este país. Poca culpa tienen los arquitectos – Si damos por descontada su nula capacidad proyectual, la cual es producto de su pésima formación.– Es, por el contrario, culpa de autoridades ignorantes, insensatas e inescrupulosas; y de una sociedad sumisa, que poco hace por evitar este tipo de atropellos al espacio colectivo. Si los ciudadanos quisieran un poco su ciudad, obras como el Paseo Yortuque no tendrían lugar. Esa pobre ciudad no debería soportar tanto maltrato.
“LUGAR DE ENCUENTRO EN EL MURO DE LA VERGÜENZA”
Más que la ingenuidad con la que Nómena pretende “solucionar” un problema que tiene que ver con asuntos calados en la profundidad de las estructuras sociales. El Lugar de encuentro en el “Muro de la vergüenza” arrastra, a mi parecer, carencias de carácter ético. Aparece como solución rápida, estilizada y oportuna en un contexto en el que se polemizaba la situación sobre el muro. En el momento en que todos los medios hablaban del asunto, los autores platean de manera oportunista y superficial un proyecto que los coloca ante los ingenuos como los “salvadores” y los “arquitectos sociales”. Aprovechándose de la situación para sus propios fines propagandísticos.
CASA CHULLPAS
La casa Chullpas representa un antes y un después en la figura de Luis Longhi. Si con la casa Pachacamac “le hace el amor al entorno”, con la casa Chullpas lo viola. La primera, perfectamente lograda, semienterrada, donde el paisaje primaba sobre la arquitectura, correspondía a la ideología de un arquitecto romántico, soñador y respetuoso del entorno. La segunda, en cambio, cercena el cerro, lo despoja de su naturaleza y lo convierte en un muro de piedra caprichosamente adornado. El arquitecto se traiciona a sí mismo, a sus ideales y destruye su primera gran obra en el proceso. Si alguien cree que el edificio se integra con el paisaje, que lance la primera piedra – sobre la misma casa Chullpas -.

3.     Escribe JAVIER VERA
CASA CHULLPAS
Sirva este reconocimiento para que más gente joven empiece a cuestionar a mi amigo Luis. Porque nuestro país requiere pensadores críticos, no clubes de fans. Los estudiantes deliran en sus conferencias-conciertos de rock (es difícil no hacerlo ante alguien tan auténtico), y tras un discurso que pretende conducirnos a ser todos incas renacidos como él, solo atinan a pedir autógrafos.
La fama, pues, tiene un riesgo: volverse una caricatura de uno mismo. La casa Chullpas es eso, una exageración a ultranza del discurso del autor, una defensa de la identidad anquilosada en el pasado caricaturizado, una pretenciosa declaración de principios que solo ha sido posible porque el cliente es el mismo arquitecto. Nadie más hubiera pagado por tamaño disfuerzo formal.
Ojalá el Aguaymanto, que Longhi cargaría con la dignidad del tipo sencillo que es, nos permita develar lo que hay tras el personaje: cierto cinismo filosófico, un autoretrato colectivo, y más.

“CONDICIÓN MURARIA” Y “LUGAR DE ENCUENTRO EN EL MURO DE LA VERGÜENZA”
Uno de los principales problemas de la arquitectura peruana es la carencia de discurso, o la distancia entre el discurso y la obra. Se piensa que decir algo sobre un proyecto es “meter floro”. Con justa razón, porque pocas veces hay algo que decir. Si quiere reír, lea memorias descriptivas de arquitectos peruanos. Nos quejamos de estar alejados de la sociedad, que la gente no nos entiende. Qué raro.
“La condición muraria”, usado para dos proyectos de Llosa & Cortegana (Museo Pachacamac y Biblioteca PUCP) por no decir pared, se convirtió en viral en las redes, hasta hay una página de youtube de estudiantes (alumnos suyos) titulada así. Es probable, entonces, que el Museo Pachacamac gane, el mismo año, el Hexágono de Oro por una obra, y el Aguaymanto por su floro.
¿Nómena hace un homenaje irónico a Magritte? Ponen una representación y dicen que es algo real. En ese video de un evento programado, con invitados, en un espacio impecable que tiene instrucciones de uso, ni el heladero es real! Hubieran contratado un D’onofrio o adoptado un perro mestizo. Esto NO es un espacio público, es un cartel publicitario en 3D, una caseta de ventas al aire libre.
Pero el finalista era el Lugar de Encuentro. Lo califico en categoría “peor floro”, porque no es un proyecto. ¡La indignación que sentí cuando lo vi publicado! La fe ciega en que el diseño salvará al mundo, la inocencia de pensar que un dibujito es una solución, la desesperación por estar presente en los temas de agenda para solo tocarlos del modo más superficial, todo blanquísimo.
Empatan todos. Hasta Orrego entraría, pero no llama la atención, ya sabíamos que pensaba así.
PASEO YORTUQUE
Nuestras tres principales enfermedades en un solo proyecto, que me costó elegir.
El Planetario copia burdamente, no uno sino dos proyectos. RPP ha dicho que el Gran Teatro Nacional (otra copia, Aguaymanto 1era edición) es una Joya Arquitectónica. Todos copian y todos lo aceptan.
Leguía es un creativo y quiere romper el molde. No reflexiona sobre cómo podríamos vivir de otra manera, no, se loquea con la fachada. Cree que está inventado algo. Rompe el vacín y se hace en la calle. ¿Pero quién no se caga en esta ciudad? Otro mojón más.
Huánuco hace lo de muchos, desde mercados hasta Municipios. La identidad, los vidrios. Habría que premiar a todos.
Lo de Yortuque sí es único, surrealista, pero a la vez representativo. Nadie llegó tan lejos con esto de concebir el espacio público como cosas para mirar en vez de lugares para convivir. Sí, es horrible, es ridículo, da miedo, da risa, da cólera, pero esas plazas que abundan en todo el país son más que un problema estético, uno ético. ¿Cuánto cuesta cada uno de esos monstruos? ¿Cuántos barrios podrían regenerarse con ese mismo dinero? ¿Porque aceptamos los antojos, las pesadillas, las aberraciones del alcalde de turno? Desde el Paseo de la Musas el Norte quería su premio. Se lo ganaron a pulso.

Mención Especial: Bypass 28 de Julio, Luis Castañeda Lossio
Me permito sugerir un cuarto lugar fuera de todos los nominados. No es una obra de arquitectura, pero su autor es arquitecto titulado con malas mañas, como todo lo que hace. No podríamos cerrar este año ni hablar de los peor de nuestras ciudades sin mencionar al miserable que elegimos los limeños para que nos gobierne. Nos ha tocado enfrentar el robo y la prepotencia que representan esta obra, y hemos fracasado. Ni el CAP, ni UDEAL, ni Grandes Éxitos, nadie nos salva de la destrucción amarilla. Lucho lo hizo, y nosotros lo permitimos.


VEREDICTO:

AGUAYMANTO DE ORO:
“Condición muraria”



















AGUAYMANTO DE PLATA:
Casa Chullpas












MENCIONES HONROSAS:
Paseo Yortuque













Edificio UTEC


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