sábado, 25 de junio de 2011

viernes, 10 de junio de 2011

El coche es un invento más apocalíptico que la bomba atómica (Kenneth Frampton)

Publicado en El País, Madrid 10/06/2011

soa.utexas.edu
"Kenneth Frampton (Woking, Reino Unido, 1930) solo ha construido un edificio de viviendas de alquiler en Londres y otro de vivienda social en Estados Unidos. "Supongo que me di cuenta de que podía contribuir más al mundo escribiendo y enseñando arquitectura que tratando de construirla", explica en Madrid, invitado por la Asociacion de Becarios de La Caixa. Y tiene sentido. Su libro Una historia crítica de la arquitectura moderna (Gustavo Gili) es la Biblia de los estudiantes de esta disciplina. Desde que lo escribiera en 1980 -vive en EE UU, adonde emigró en 1966 para dar clase en las Universidades de Princeton y Columbia- lo ha revisado tres veces. La primera añadió su famoso regionalismo crítico, que refleja cómo el genius loci marca los edificios (1985); en la segunda indagó en las arquitecturas fragmentadas de la deconstrucción (1992) y en la última explicó los efectos de la globalización, el fenómeno de los arquitectos estrella y, también, la sostenibilidad (2007).

Frampton asegura que no trabaja en una cuarta revisión, pero considera que el impacto de la crisis será notable. ¿Se resentirá también la arquitectura del espectáculo o simplemente se mudará a otro lugar? "La manhattización del mundo continuará en países emergentes como China y Rusia: la arquitectura especulativa mueve dinero, y eso asegura que la proliferación de rascacielos no se detendrá", sostiene. De los últimos años considera que lo peor ha sido "tratar la arquitectura como arte, como esculturas gigantescas; eso reduce la arquitectura a la fachada de los edificios". Pero ve positiva la atención prestada en los medios. "Hemos conocido obras levantadas con medios escasos como la de Francis Kéré en África".

¿Pueden imponerse otros valores para repensar la arquitectura y el urbanismo? Con tantos arquitectos recién licenciados en paro, ¿romperá la realidad social la tradicional endogamia de la arquitectura? Frampton admite que su profesión es hoy más precaria que nunca, aunque señala que aquí el caso se ha agravado: "Tras la muerte de Franco España vivió una edad de oro de la arquitectura, con muchos edificios públicos. Pocos países podían igualar la diversidad y la calidad de lo construido aquí, pero todo se acaba".

Hoy, la gran foto de la arquitectura mundial habla de ejemplos refinados conviviendo con la barbarie: "El 80% de lo que se construye es mediocre y está mal hecho". ¿Qué no funciona en una profesión en la que muchos grandes nombres llevan dos contabilidades: la de la arquitectura que se publica y la que no debe ser publicada? "La dedicación exhaustiva es poco rentable. Los edificios en los que se repite una planta son la mejor fuente de ingresos. Pero no todos los grandes hacen eso. Los portugueses no: ni Álvaro Siza ni Souto de Moura", aclara. Como ellos, Frampton es un gran defensor del Movimiento Moderno. "Fue el primer movimiento global: los objetivos lo eran y el resultado también. Era progresista y cambió la faz de la tierra. El legado sigue vivo y con potencial, ha demostrado saber absorber nuevas tecnologías y poder trabajar con poco". Recuerda que la influencia del Renacimiento se extendió hasta el siglo XIX, y piensa que la de la modernidad podría también perdurar siglos.

El Renacimiento no llegó a África y el Movimiento Moderno, sí. Por eso a Frampton le parece fundamental el regionalismo crítico: cómo las culturas modifican una idea que permite la reelaboración al contacto con las tradiciones. Hoy el profesor reconoce que la lectura de los historiadores ha sido "imperialista y eurocéntrica", y que la otra mitad del mundo -África, el sureste asiático y la Sudamérica que queda más allá de Barragán o Niemeyer- podría ser un modelo en esta época de crisis.

Frampton ejerció la crítica desde sus libros o desde las aulas: -"Nadie me pidió que escribiera para un periódico"- y hoy considera que entre los grandes maestros modernos como Le Corbusier, Mies van der Rohe o Frank Lloyd Wright, el finlandés Alvar Aalto es el que más vivo ha sabido mantenerse. "Su herencia es la más rica. No solo por su actitud hacia el paisaje, también por adelantar la preocupación por la sostenibilidad y el respeto por lo local". Ve en el traslado de Mies van der Rohe a América la mayor contribución estadounidense a la arquitectura moderna: "La manera elegante y minimalista de levantar edificios con estructura metálica y fachadas de vidrio cambió la faz de las ciudades. Se convirtió en sinónimo de urbano y se exportó por todo el mundo". ¿Ha habido también una contribución española? Kenneth Frampton ha escrito que en el mundo hay cuatro países con una alta cultura arquitectónica: Japón, España, Francia y Finlandia. "No se trata de que exista una figura aislada, sino un elevado número de arquitectos levantando edificios de gran calidad. Eso es cultura arquitectónica. España lo consiguió gracias a los Gobiernos de la Transición y a la clase media", sostiene. Hoy no sabría juzgar. Hacía 50 años que no visitaba Madrid. Y se declara "incapaz de entender los límites de la ciudad". "El crecimiento sin límites no hace ciudades. Es un reflejo del consumismo", sostiene. "El automóvil es el invento más apocalíptico de todos los tiempos. Más aún que la bomba atómica, porque está por todo el mundo y no tiene vuelta atrás. El automóvil está tan integrado en el funcionamiento de nuestra economía que no podremos prescindir de él. Aunque caminemos"."

miércoles, 8 de junio de 2011

Sobre el funcionalismo

[Ciriani 3.0]

(docs.gimp.org)
La dificultad no está en hacer arquitectura que funciona. Es por eso que en los primeros ciclos habría que dar a los alumnos las herramientas para lograrlo. El funcionalismo es fácil de enseñar: "La distancia más corta [entre dos cosas] es la mejor."

Sin embargo, la arquitectura comienza donde termina el funcionalismo.

Lo otro, lo más barato, lo "justo justo"... eso no es arquitectura.

O dicho en otros términos, más personales, es evidente que un edificio tiene que funcionar como tal, así como es evidente que una taza tiene que poder retener un líquido, o un lapicero tiene que escribir. Si el edificio no funciona, pierde su razón de ser. Esta no es una reflexión nueva... sino más bien una idea personal que había quedado un poco en reposo. Ha sido genial volver a ella en las palabras de Ciriani.

La arquitectura, entonces, sería todo aquello que va más allá de "entrar por acá" o "subir por este lado". No es la materialización de un organigrama o de los flujos de los usuarios. Este es el punto de partida, el mínimo indispensable, aquello que tiene que estar de todas maneras, para que la arquitectura comience.

Una vez que nos sacamos de encima esto de la funcionalidad, ¿qué es entonces la arquitectura?

[Como respuesta provisional, otra frase de Ciriani: "La arquitectura es una cosa serísima: es lo que hemos inventado para vivir mejor"]

domingo, 29 de mayo de 2011

Sobre la creatividad

[Ciriani 2.0]

Una nueva idea para esta semana: "La base de la incultura de los arquitectos se basa en que creen que son creativos, entonces, no aprenden nada (no quieren aprender nada), porque piensan que lo pueden crear." De la que se desprende una consecuencia: cuando los alumnos están recién salidos de la escuela creen que pueden ser mejor que sus profesores - que ya tienen años de experiencia - porque se creen creativos.

Esta es una de esas ideas cuya posible eficacia partiría de lo disonante que suena. ¿Es que a nosotros arquitectos nos hace mal ser creativos? ¿Acaso no es cierto que la nuestra es una profesión "creativa"? ¿Entonces?

Si nos remitimos al diccionario de la RAE, creatividad es facultad de crear y capacidad de creación. Crear sería entonces "producir algo de la nada", así como "establecer, fundar, introducir por vez primera algo". Desde este punto de vista, ciertamente, la afirmación de Ciriani es absolutamente válida.


Los arquitectos no producimos algo de la nada, ni establecemos o introducimos algo por primera vez. No creamos. Tal vez la mejor palabra para lo que hacemos sea combinar. Volvamos a la RAE: "unir cosas diversas de manera que formen un compuesto o agregado". No me termina de convencer. ¿Componer? Sería "formar de varias cosas una, juntándolas y colocándolas con cierto modo y orden".

Definitivamente eso se parece más a lo que hacemos. ¿Somos entonces compositores? Sí, lo somos. Juntamos y combinamos cosas, las colocamos en un cierto modo y orden... pero se trata de cosas existentes, que no han surgido de la nada. Volvamos entonces a la primera premisa, donde se señala que el arquitecto que cree ser creativo no quiere aprender nada porque piensa que lo puede crear.

Si lo que hacemos entonces no es crear, sino componer, sí es indispensable el constante aprendizaje, ya que debemos saber cuáles son las "varias cosas" que debemos juntar y colocar y qué distintos modos y órdenes existen para hacerlo.

Parece coherente.

¿Nuestra profesión, entonces, es "compositiva"?

Suena gracioso, pero no necesariamente incorrecto.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Espacio (V) / Space (V)

"The pervasive smells of rubber, concrete, flesh; the taste of dust; the discomforting rubbing of an elbow on an abrasive surface; the pleasure of fur-lined walls and the pain of a corner hit upon in the dark; the echo of a hall - space is not simply the three-dimensional projection of a mental representation, but it is something that is heard, and is acted upon. And it is the eye that frames - the window, the door, the vanishing ritual of passage... Space of movement - corridors, staircases, ramps, passages, thresholds; here begins the articulation between the space of the senses and the space of society, the dances and gestures that combine the representation of space and the space of representation. Bodies not only move in but generate spaces produces by and through their movements. Movements - of dance, sport, war - are the intrusion of events into architectural spaces. At the limit, these events become scenarios or programs, void of moral or functional implications, independent but inseparable from the spaces that enclose them."

Tschumi, Bernard (1996) Architecture and Disjunction. Cambridge: MIT Press
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...