martes, 13 de julio de 2010

Reflexiones de una viajera varada

Por simple matemática, imagino que siempre existe la posibilidad que alguien que viaja con cierta frecuencia, en alguna oportunidad, pierda las maletas, pierda el vuelo, se atrase el vuelo que se supone que tiene que tomar o - la única cosa buena - salga "premiado" con un overbooking que lo mande en primera clase o lo haga permanecer un día más en la ciudad de origen, previas compensaciones (digamos 600 euros, por ejemplo).

Sentada en el aeropuerto de Santiago, después de muchas más horas de las que me tocaría haber estado acá, cruzo los dedos para que no me suceda la primera posibilidad (la de las maletas) que le sucedió a alguien muy cercano la semana pasada; me lamento porque me haya ocurrido la segunda; me vienen instintos homicidas que hacen que las masacres de los periódicos parezcan un chiste porque la tercera me ha pasado dos veces en menos de 24 horas; y me vienen ganas de llorar porque, por un pelito, no me tocó la cuarta.

Hago masoquistas listas mentales de todos los momentos en los que las cosas no han ido bien desde ayer en la mañana, hora europea (que son muchos), juramentos que no creo que llegue a cumplir (nunca, nunca más viajaré con Iberia) y planes para colarme en cualquier avión que me lleve a Lima (fallidos, por supuesto).

Finalmente resulto en esta situación, en la que tengo que esperar pacientemente y lanzar una oración a los apus chilenos que veo desde la ventana de la sala de espera, para que esta vez sí llegue a embarcar y finalmente llegue a mi húmedo y frío terruño hoy. Ya pero ya.

Y agradecer a los mismo apus estos que permitan que haya internet al alcance de mi computadora.

domingo, 4 de julio de 2010

Gente en Palacio de Gobierno

Es toda una ocasión cuando, finalmente, un día deciden abrir el patio del Palacio de Gobierno. Me atrevo a decir que de la gran cantidad de personas que asistió a esa feria del libro, organizada en stands ordenados en el espacio entre la fachada principal y la reja perimétrica, un gran porcentaje no tenía mayor interés en la lectura.
Era el edificio.
Tantas veces visto, siempre de lejos, siempre con una reja de por medio, siempre prohibido.
Ahora se pudo entrar... y resistir a la tentación de inmortalizar el momento, era difícil.






lunes, 21 de junio de 2010

El hospital en Occidente - Historia y evolución de la distribución funcional





Ensayo presentado para el ingreso a la Maestría en Arquitectura - Teoría, Historia y Crítica. Sección de Postgrado y Segunda Especialización, Universidad Nacional de Ingeniería.

Imagen: Hospital Dos De Mayo, planta (helid.desastres.net)

domingo, 13 de junio de 2010

Carreteras (según Quino)

En estos tiempos de campañas electorales, metropolitanos y trenes eléctricos, una reflexión de la mano del genial Quino. Por alguna razón esta imagen me hace pensar en el by-pass del Derby.

Efectivamente, las carreteras son importantes, y el tránsito fluido también... pero ¿a qué precio?

viernes, 4 de junio de 2010

São Paulo: MASP (L. Bo Bardi)








Arquitecto
Lina Bo Bardi
Año de Finalización
1968
Año del Proyecto
1956
Altura
N/d
Plantas
2
Tipo
Museo
Ciudad
Sao Paulo
Promotor
MASP

Imágenes: Cristina Dreifuss Serrano

jueves, 20 de mayo de 2010

CTRL+C CTRL+V

O, en otras palabras, copy-paste.

¿Cómo es posible que sólo 3 teclas en una computadora causen tantos estragos? O peor aún, ¿cómo es posible que el terrible hecho de ejecutar esa secuencia no cause estrago alguno?

Es la diferencia entre la honestidad y la hipocresía, la diferencia entre la seriedad y la farsa, la diferencia entre la confianza y la desconfianza. Creo que el problema es que copiar es sumamente fácil de hacer y difícil de indentificar. La investigación seria, por otro lado, es laboriosa y no siempre sencilla.

Del mismo modo, es fácil corregir un trabajo "en diagonal" y muy trabajoso leer palabra por palabra. Es sencillo hacerse de la vista gorda ante una falta, ahorrarse el papeleo y dejar pasar un copy-paste; es complicado seguir el proceso que conlleva la sanción, convertirse en ogro y denunciar el plagio.

Pero la investigación seria no puede admitir plagios. Y es precisamente esa investigación seria la que nos lleva adelante, como individuos y como colectividad.

Creo que en el hecho de hacer cualquier labor intelectual, sea esta una tesis, una monografía, un ensayo o un simple reporte, no sólo hablamos de lo que sabemos o creemos; nos mostramos tal cual somos. El hacer un buen trabajo, entonces, nos honra a nosotros mismos, nos hace justicia y premia nuestro esfuerzo.

El tiempo dedicado al estudiar, el volumen de textos leídos, las horas dedicadas a la reflexión, los momentos de diálogos inteligentes y motivadores... todo eso merece ser adecuadamente valorado. Por y para nosotros mismos: estudiantes, investigadores, profesores, colegas.

Seamos honestos. Nos lo debemos.
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